A lo largo de 2025 estuvo al frente de una etapa clave de transformación en la petrolera, combinando su apuesta por la transición energética con una fuerte retribución al accionista. Ha garantizado un dividendo mínimo de 0,975 €/acción, con un plan que prevé destinar entre el 30% y el 35% del flujo de caja operativo a los accionistas. Repsol reforzó su estrategia digital, extendiendo su colaboración con Accenture para implantar agentes de IA generativa que mejoren la eficiencia operativa. Simultáneamente, Imaz defendió una transición energética “inteligente”: considera necesaria la continuidad de la energía nuclear en España para asegurar una base estable de suministro. Por último, impulsó inversiones transformadoras en España, como los 800 millones de euros destinados a la Ecoplanta de Tarragona, un proyecto pionero para convertir residuos urbanos en combustibles renovables y productos circulares, reforzando el compromiso de Repsol con la economía circular y la descarbonización.
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Josu Jon Imaz