La Agencia Internacional de la Energía (AIE) estudia la posibilidad de liberar más barriles de petróleo de sus reservas estratégicas ante la creciente crisis energética global, apenas dos semanas después de anunciar la liberación de 400 millones de barriles.
El organismo, que coordina a 32 países, ha detectado daños graves en más de 40 instalaciones energéticas en nueve países de Oriente Próximo, lo que augura una interrupción prolongada de los flujos de crudo.
“Si es necesario, por supuesto que lo haremos”, aseguró Fatih Birol, director ejecutivo de la AIE, durante un encuentro con la prensa en Canberra, Australia.
El organismo ya calificó esta situación como la mayor interrupción de suministro en la historia del mercado petrolero, con pérdidas de 11 millones de barriles diarios, superando incluso los niveles de las crisis de 1973 y 1979.
El bloqueo del estrecho de Ormuz, paso crucial para el comercio energético mundial, ha elevado la incertidumbre.
El plan de AIE
Aunque Estados Unidos ha pospuesto cinco días los ataques a infraestructuras iraníes, la recuperación de los flujos tomará tiempo.
Además del petróleo, el gas también se ve afectado: se han perdido 140.000 millones de metros cúbicos de suministro, casi el doble de la interrupción registrada tras la invasión rusa de Ucrania.
La situación se extiende a otros productos estratégicos: por Ormuz circula un tercio del comercio mundial de fertilizantes, cerca de la mitad del azufre y un tercio del helio global, insumo crítico para industrias tecnológicas y médicas.
Birol advirtió que la paralización de estas rutas tendría graves consecuencias económicas, desde el encarecimiento de alimentos hasta tensiones en cadenas de suministro.
Ante este escenario, la AIE combina medidas de oferta y demanda: liberar reservas para contener precios y reducir el consumo de petróleo mediante teletrabajo, límites de velocidad y recorte de vuelos. Sin embargo, el organismo reconoce que estas acciones solo mitigan el impacto.
Según Birol, la reapertura del estrecho de Ormuz es la solución más importante para restaurar la estabilidad energética mundial.

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