Así es el plan urgente que lanza Bruselas para frenar la crisis energética

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Bruselas ha puesto sobre la mesa su respuesta a la nueva sacudida energética provocada por el conflicto en Oriente Medio, que ha disparado el precio de los combustibles y tensionado de nuevo la economía europea.

Bajo el nombre de Accelerate EU, la Comisión Europea ha presentado un paquete de medidas que combina alivio social, ajustes fiscales y aceleración de la transición energética.

La estrategia se centra en amortiguar el impacto sobre hogares y sectores productivos mediante actuaciones consideradas temporales y específicas.

Entre ellas figuran cupones energéticos para hogares vulnerables, reducción de impuestos sobre la electricidad, rebajas del IVA para tecnologías de eficiencia energética y ayudas para la sustitución de calderas.

El plan también contempla incentivos fiscales para la compra de vehículos eléctricos, tarifas sociales y la prohibición de cortes de suministro en hogares en situación de vulnerabilidad.

En paralelo, se impulsarán medidas de eficiencia energética para reducir el consumo en un contexto de precios elevados.

La Comisión Europea busca contener el impacto sin alterar de forma estructural el mercado energético, apoyándose en una mayor coordinación entre Estados miembro y en la flexibilización de las normas de ayudas de Estado.

La vicepresidenta comunitaria, Teresa Ribera, ha resumido el enfoque del Ejecutivo europeo al señalar: “Esta comunicación es parte de nuestra respuesta. Estamos listos para tomar más acciones si la situación empeora. No sabemos cuánto va a durar, solo que estamos listos desde el primer momento”.

El impacto del conflicto ya es tangible. Según el comisario de Energía, Dan Jorgensen, la crisis ha supuesto un coste adicional de 24.000 millones de euros para la Unión Europea, con un ritmo cercano a los 500 millones diarios.

Los riesgos que ve Bruselas

En un escenario adverso, advierte, las consecuencias podrían prolongarse durante años en el mercado del gas.

El plan también pone el foco en el transporte, uno de los sectores más expuestos a la volatilidad del petróleo.

Bruselas plantea crear un Observatorio del Combustible para monitorizar reservas y flujos, además de coordinar el suministro de queroseno y diésel entre Estados miembro.

En el plano financiero, la Comisión propone movilizar hasta 100.000 millones de euros para la descarbonización industrial, junto a otros 400 millones procedentes del mercado de emisiones. Todo ello apoyado en fondos europeos aún sin ejecutar.

La prioridad, según Bruselas, es evitar una crisis energética prolongada mientras se acelera la transición hacia un modelo menos dependiente de los combustibles fósiles.

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