El Tribunal de Cuentas Europeo (TCE) ha detectado deficiencias relevantes en la coordinación de las agencias de la Unión Europea encargadas de combatir el fraude que afecta a los fondos comunitarios, especialmente en el intercambio de información y en el seguimiento de la recuperación del dinero malversado.
En un informe reciente, los auditores han analizado el funcionamiento del sistema europeo antifraude, en el que participan la Fiscalía Europea, la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (OLAF) y otros organismos como Europol y Eurojust. Aunque sus competencias son diferentes, el Tribunal subraya que estas entidades están llamadas a actuar de forma complementaria para proteger el presupuesto de la UE.
Duplicidades y retrasos
El informe advierte de que un mismo caso puede ser notificado simultáneamente a varios organismos, generando duplicidades, retrasos y el riesgo de que algunas denuncias no lleguen a evaluarse penalmente. Entre 2022 y 2024, la Fiscalía Europea y la OLAF recibieron cerca de 27.000 denuncias de fraude, aunque solo un tercio acabó dando lugar a una investigación formal.
Aunque las pesquisas permitieron reclamar y asegurar importantes cantidades de dinero, los resultados fueron desiguales, según los auditores. Además, el Tribunal critica que la Comisión Europea no cuenta con un sistema eficaz para comprobar si los importes cuya recuperación se ordena tras las investigaciones regresan realmente al presupuesto comunitario, lo que evidencia una supervisión insuficiente.
Ante este escenario, el Tribunal de Cuentas insta a aprovechar la revisión en curso del sistema europeo de lucha contra el fraude para mejorar la coordinación entre agencias, simplificar la gestión de las denuncias y reforzar el control sobre la devolución de los fondos, con el fin de proteger de forma más eficaz los recursos financieros de la Unión Europea.















