La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha anunciado que la revisión intermedia de los objetivos de reducción de emisiones para coches y furgonetas, prevista inicialmente para 2026, se adelantará a finales de 2025.
La medida busca responder a las demandas de parte de la industria automovilística europea, preocupada por el cumplimiento de la normativa que prohibirá la venta de vehículos nuevos de combustión a partir de 2035.
En una carta dirigida a los jefes de Estado y de Gobierno con motivo de la cumbre de este jueves en Bruselas, Von der Leyen explicó: “Para el sector automovilístico, y tras el último diálogo estratégico, he decidido acelerar la regulación sobre los estándares de emisión de CO2 para coches y furgonetas. Ahora está prevista para finales de este año”.
El anuncio se produce tras el diálogo estratégico con la industria celebrado en septiembre, donde ya se avanzó la intención de acelerar la revisión.
Sin embargo, aún no se ha precisado el alcance de esta revisión, un tema que genera división dentro del sector, que teme no poder cumplir con la meta fijada en 2023: una transición completa hacia vehículos eléctricos en apenas una década.
El sector reclama mantener un mayor margen de maniobra mediante la neutralidad tecnológica, evitando depender exclusivamente del vehículo eléctrico.
Control de emisiones
Von der Leyen subraya que la Comisión mantiene este enfoque: “Seguimos comprometidos con el principio de neutralidad tecnológica y eficiencia de costes”.
La presidenta del Ejecutivo europeo detalló que la revisión también evaluará el papel de los combustibles sin emisiones y de bajas emisiones de carbono, como los combustibles sintéticos y biocombustibles avanzados, en la transición hacia un transporte por carretera cero emisiones más allá de 2030.
Esta consideración refleja un intento de equilibrar la presión ambiental con la viabilidad industrial, permitiendo que distintos tipos de tecnologías contribuyan a la descarbonización del transporte.

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