La Comisión Europea ha salido en defensa de España y ha advertido de que actuará si se materializa la amenaza de Estados Unidos de cortar las relaciones comerciales.
“La Comisión velará por que se protejan plenamente los intereses de la Unión Europea. Nos solidarizamos plenamente con todos los Estados miembro y todos sus ciudadanos y, a través de nuestra política comercial común. Estamos dispuestos a actuar si es necesario para salvaguardar los intereses de la UE”, afirmó el portavoz comunitario de Comercio, Olof Gill.
El mensaje de Bruselas refuerza la idea de que cualquier represalia comercial contra un Estado miembro tendrá una respuesta coordinada a nivel europeo.
En un contexto de creciente volatilidad geopolítica, la Comisión deja claro que la política comercial es una competencia común y que los intereses de la UE se defenderán de forma conjunta.
Además, el portavoz comunitario subrayó la profundidad de los vínculos económicos entre ambas potencias: “El comercio entre la Unión Europea y los Estados Unidos está profundamente integrado y es mutuamente beneficioso”.
Una afirmación que pone el foco en el impacto que tendría una eventual ruptura de intercambios sobre empresas, cadenas de suministro e inversión a ambos lados del Atlántico.
El discurso de Estados Unidos
La reacción comunitaria llega después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazara con cortar todo comercio con España tras la negativa del Gobierno a permitir el uso de bases militares en el marco de la ofensiva contra Irán.
“España ha sido terrible, así que vamos a cortar todo comercio con ellos. No queremos tener nada que ver con ellos”, declaró el mandatario.
Sus palabras han elevado la tensión diplomática y abierto un nuevo frente en la relación transatlántica. No obstante, por el momento no se han concretado medidas formales.
Con su posicionamiento, Bruselas busca enviar una señal de unidad interna y de firmeza ante posibles acciones unilaterales.
En un momento de perturbaciones globales, la Comisión insiste en preservar una relación comercial que considera estratégica, al tiempo que deja abierta la puerta a responder si los intereses europeos se ven comprometidos.

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