Bruselas señala a España como el país donde más ha aumentado la presión fiscal en la última década, con un incremento de 2,9 puntos porcentuales del PIB entre los periodos 2015-2019 y 2020-2024.
Según la Comisión Europea , este avance se explica “casi por completo” por el aumento de la recaudación derivada de los impuestos sobre el trabajo.
Así lo recoge el Informe Anual sobre Fiscalidad 2026, publicado por la Comisión Europea, que analiza la evolución de los sistemas tributarios de los 27 Estados miembros.
España lidera el aumento de los ingresos fiscales en relación con el tamaño de su economía, por delante de Lituania (+2,3 puntos) y Luxemburgo (+2,2), mientras que Malta y Hungría registran los mayores descensos.
¿Qué ve Bruselas sobre España?
El documento destaca que los impuestos sobre el capital apenas han variado, mientras que la recaudación procedente del consumo incluso ha disminuido.
En cambio, el crecimiento de los ingresos vinculados al trabajo explica prácticamente todo el aumento de la presión fiscal española.
Bruselas también subraya que España es el único Estado miembro que mantiene un impuesto sobre el patrimonio neto.
No obstante, advierte de que la eficacia de este gravamen depende del diseño del tributo y de la capacidad administrativa para garantizar su correcta aplicación.
Además, recuerda que España figura entre los cuatro países de la UE donde los gobiernos regionales cuentan con capacidad recaudatoria propia, junto con Alemania, Bélgica y Austria.
En el caso español, las comunidades autónomas concentran el 16,9% de los ingresos tributarios.
Pese al incremento registrado en la última década, España continúa por debajo de la media fiscal de la eurozona.
La Comisión estima que la presión fiscal alcanzará el 38,2% del PIB en 2026 y el 38,4% en 2027, frente al 40,6% previsto para el conjunto de los países del euro en ambos ejercicios.