En su último informe mensual, CaixaBank Research advierte de que la economía global vuelve a caminar sobre una cuerda tensada por la energía.
El foco está en el Golfo Pérsico y en el riesgo extremo que supondría el cierre del estrecho de Ormuz, un corredor por el que transita cerca del 20% del petróleo y del gas natural licuado (GNL) mundial.
La reacción de los mercados ya refleja esa fragilidad. El precio del petróleo Brent ha escalado hasta el entorno de los 100 dólares por barril, frente a los 70 de febrero, mientras que los futuros del crudo se mantienen por encima de los 80 dólares para el resto del año.
El precio del gas natural en Europa, por su parte, supera los 50 euros/MWh en los contratos de invierno, dibujando un escenario de tensión energética sostenida.
En este contexto, el informe subraya que los niveles actuales encajan con un escenario de conflicto geopolítico limitado, pero con una “larga cola de riesgos” si la crisis se prolonga o afecta a infraestructuras clave.
La volatilidad de los mercados financieros ha regresado con fuerza, especialmente en el segmento energético, reabriendo viejas vulnerabilidades del sistema.
Lo que ve el CaixaBank
Más allá de la energía, los indicadores de actividad confirman un pulso desigual en la economía global. En la eurozona, los PMI de servicios muestran debilidad y las manufacturas cierta resiliencia, aunque con Alemania perdiendo impulso y Francia ya en contracción.
La confianza empresarial también retrocede, con el índice Ifo por debajo de los 100 puntos.
En Estados Unidos, la economía pierde parte del dinamismo previo. El PIB estadounidense del cuarto trimestre se ha revisado a la baja hasta el 0,2% trimestral, mientras el mercado laboral en EE. UU. muestra señales de estancamiento pese a los datos todavía positivos de empleo.
La inflación en la eurozona añade otra capa de presión y ha repuntado al 2,5%, impulsada por la energía, mientras la inflación subyacente se modera.
En Estados Unidos, en cambio, las presiones inflacionarias siguen más persistentes, especialmente en producción.
Asia arranca el año con más tracción: Japón mantiene niveles elevados de confianza empresarial y China acelera gracias a exportaciones e industria, aunque con repunte de costes.
El mapa global, en definitiva, vuelve a moverse al ritmo del precio del petróleo y de la geopolítica energética.
















