Carlos Cuerpo reclama acceso temprano a la IA para evitar riesgos

Carlos Cuerpo, ministro de EconomíaJavier Villagrán

Europa no puede permitirse ir a remolque en la carrera de la inteligencia artificial. Esa es la advertencia que ha lanzado el vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, al reclamar que las empresas europeas tengan “acceso temprano” a los nuevos modelos de IA para no quedar en desventaja frente a otras regiones.

El mensaje lo ha trasladado en Bruselas, a su llegada a la reunión del Eurogrupo, donde ha situado la inteligencia artificial como un elemento ya central no solo de la innovación, sino también de la seguridad económica y digital del continente.

Cuerpo ha puesto como ejemplo los nuevos desarrollos de compañías como Anthropic (Mythos), que elevan el listón tecnológico y, al mismo tiempo, los riesgos asociados a su uso.

En su opinión, estos sistemas pueden convertirse en herramientas capaces de identificar vulnerabilidades en infraestructuras críticas, desde empresas hasta instituciones públicas.

En este contexto, el ministro ha advertido de que el reto no es menor: la velocidad de evolución de estos modelos está superando cualquier previsión reciente y su impacto trasciende el ámbito financiero, afectando al conjunto de la economía.

“No podemos ser, en este caso, una región de segunda a la hora de esperar a estos modelos, a que podamos defendernos, a que nuestras empresas puedan defenderse de estos modelos”, ha señalado Cuerpo, subrayando la necesidad de anticipación.

Las preocupaciones de la IA

La clave, según el titular de Economía, pasa por garantizar un acceso temprano que permita identificar riesgos antes de que estos se materialicen.

Esto implicaría, en la práctica, dotar a empresas e instituciones de herramientas para detectar fallos de seguridad y posibles puntos de entrada no autorizados.

El ministro también ha defendido que esta estrategia debe ser europea y no fragmentada. Ha insistido en la necesidad de actuar bajo el “paraguas de la Comisión”, con el objetivo de coordinar respuestas y evitar diferencias entre Estados miembros.

En un escenario de aceleración tecnológica, el Gobierno español sitúa así la inteligencia artificial en el centro del debate económico europeo, no solo como motor de competitividad, sino también como factor crítico de seguridad y resiliencia digital.

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