El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció una nueva ronda de aranceles que entrarán en vigor el 1 de octubre, desatando de inmediato la respuesta de China, que comunicó la suspensión de sus compras de soja estadounidense hasta que se retiren las medidas.
Entre las decisiones, Trump estableció un arancel del 100% sobre medicamentos de marca y patentados, salvo para las compañías que construyan plantas de producción en territorio estadounidense. Además, fijó un 50% sobre muebles de cocina y baño y un 25% sobre camiones pesados. “Estamos siendo inundados por productos extranjeros y debemos proteger, por motivos de seguridad nacional, a nuestros fabricantes”, declaró el mandatario en su red social Truth.
En el caso de los productos farmacéuticos, la Unión Europea recordó que el acuerdo marco bilateral fija un límite del 15% en las tarifas, lo que actúa como “póliza de seguro” para las empresas del bloque. La Casa Blanca confirmó que la medida no se aplicará a países con acuerdos específicos, como UE y Japón, que mantendrán el tope pactado.
Por su parte, el Ministerio de Comercio de China calificó los aranceles de “irrazonables” y advirtió que solo con su retirada se crearán las condiciones para reanudar la compra de soja estadounidense, de la que es el mayor importador mundial. “Estados Unidos debería actuar para aportar estabilidad y certeza al comercio global”, afirmó el portavoz He Yadong.
El anuncio de Trump llega en un contexto de creciente tensión comercial. A comienzos de semana, Washington redujo los aranceles sobre automóviles europeos al 15%, frente al 25% previo, como parte de los compromisos con Bruselas. Sin embargo, la nueva ofensiva sobre el sector farmacéutico y manufacturero amenaza con abrir un nuevo frente de fricciones internacionales.

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