Cómo los aranceles de Trump golpearon EEUU, según JPMorgan

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Los aranceles impuestos por la Administración de Donald Trump durante 2025 dejaron una marca profunda en las empresas medianas de Estados Unidos, de acuerdo a un informe de JPMorgan Chase Institute.

Estas compañías, aunque lo suficientemente grandes como para generar empleo y riqueza regional, no tienen el músculo financiero para compensar pérdidas en un área con ganancias en otra.

Un informe del JPMorgan Chase Institute muestra que la estabilidad en los pagos de aranceles de estas empresas se rompió en abril de 2025, justo cuando se aplicaron los primeros incrementos.

Desde entonces, los pagos totales se triplicaron respecto a los niveles de comienzos de año, reflejando un aumento sostenido de la presión económica sobre el mercado medio.

Aunque muchas empresas medianas nuevas comenzaron a pagar aranceles ese año, el aumento más significativo correspondió a las compañías que ya los abonaban previamente.

Es decir, el impacto se concentró en quienes ya operaban con estas tarifas, más que en un grupo más amplio de importadores.

Los cambios no solo afectaron a países como China, ya sujetos a aranceles, sino que también se extendieron a mercados que antes estaban exentos.

La era de los aranceles

Nuevos aranceles universales obligaron a importadores previamente libres de estas cargas a asumir costes adicionales, intensificando la presión sobre un sector ya vulnerable.

Las empresas medianas estadounidenses representan 48 millones de empleos y un tercio del PIB del sector privado, por lo que cualquier aumento de costes tiene repercusiones significativas.

Aunque suelen ser más ágiles que las grandes corporaciones, carecen del poder de negociación necesario para amortiguar el impacto de políticas comerciales agresivas.

Los estudios coinciden: la mayor parte de la factura recayó sobre consumidores y empresas locales. Según la Reserva Federal de Nueva York, el 94% de los aranceles afectó a Estados Unidos durante los primeros ocho meses de 2025.

Investigaciones internacionales, como las del Instituto Kiel, confirman que los importadores y consumidores soportan más del 95% del coste, mientras que los exportadores extranjeros apenas absorben el 4%.

Incluso el NBER, liderado por Gita Gopinath, concluye que la transmisión de los aranceles recae casi por completo en el propio país, con una tasa de transferencia del 94% durante 2025.

El proteccionismo, lejos de beneficiar a las empresas estadounidenses, trasladó el coste de la política comercial a quienes menos capacidad tienen para absorberlo.

Mientras algunos funcionarios critican estos análisis, los datos apuntan a un hecho claro: los aranceles de 2025 tensionaron a fondo a las empresas medianas y trasladaron la mayor parte de la carga a trabajadores y consumidores estadounidenses, un recordatorio de que en el juego de las tarifas, el mercado medio es el eslabón más frágil.

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