El impacto del conflicto en Oriente Medio ya empieza a proyectar sombras sobre la economía europea. En España, el centro de estudios Funcas advierte de que la inflación podría volver a superar el 3% en los próximos meses, impulsada por el encarecimiento de la energía derivado de la tensión geopolítica.
Según el primer análisis publicado por el ‘think tank’, el escenario más probable parte de una hipótesis concreta: que el conflicto con Irán se prolongue durante unos tres meses y no provoque daños estructurales en la producción de hidrocarburos.
Bajo ese supuesto, el Índice de Precios al Consumo podría escalar por encima del 3% antes del verano, para después moderarse hacia finales de año.
El detonante principal es el bloqueo casi total del Estrecho de Ormuz, una vía estratégica por la que circula cerca de una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas.
La tensión en esta ruta ha disparado los precios energéticos y amenaza con trasladar ese incremento al conjunto de la economía.
Los economistas de Funcas explican que el encarecimiento de la energía impacta en la inflación por varias vías simultáneas.
La más inmediata es el aumento del precio de combustibles y electricidad. Pero también se suma el efecto indirecto: mayores costes de producción para las empresas que, con el tiempo, terminan repercutiendo en el consumidor final.
Ese proceso ya empieza a notarse. El informe señala que repostar combustible cuesta actualmente unos 10 céntimos más que hace apenas una semana, mientras que la tarifa eléctrica regulada se sitúa este mes cerca de un 13% por encima de la media del anterior.
Más allá de la inflación
El encarecimiento de la energía podría enfriar algunos motores clave del crecimiento.
El consumo privado —principal pilar de la economía española en el corto plazo— podría perder impulso ante el aumento de la cesta de la compra.
Las exportaciones también se verían afectadas por la ralentización económica global, mientras que sectores como el turismo podrían sufrir el impacto de vuelos más caros y menor poder adquisitivo de los viajeros internacionales.
En conjunto, Funcas calcula que el crecimiento del PIB español podría reducirse en torno a dos décimas respecto a las previsiones iniciales. El impacto, por ahora, sería limitado.
Sin embargo, el organismo advierte de un riesgo mayor: si el conflicto se prolonga o daña infraestructuras energéticas clave, el efecto sobre la inflación y el crecimiento podría ser mucho más severo.
En ese escenario, los “colchones” actuales del mercado energético podrían agotarse rápidamente.

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