La Comisión Europea ha puesto freno este viernes a uno de los posibles efectos colaterales de la crisis en Oriente Próximo sobre el transporte aéreo: las aerolíneas no podrán trasladar a los pasajeros recargos retroactivos en billetes ya vendidos por el encarecimiento del queroseno.
Bruselas busca así blindar la seguridad jurídica de los consumidores en plena volatilidad energética.
En una guía dirigida al sector turístico y del transporte, el Ejecutivo comunitario recuerda además que los pasajeros mantienen intactos sus derechos a reembolso, asistencia y reubicación en caso de cancelaciones.
El mensaje llega en un contexto en el que, aunque no hay tensión inmediata de suministro en la UE, la incertidumbre geopolítica empieza a trasladarse a los costes operativos.
La portavoz comunitaria de Energía, Anna-Kaisa Itkonen, ha sido clara al respecto: “Cualquier cambio retroactivo del precio queda excluido”, en referencia a la práctica de aplicar recargos posteriores a la compra del billete.
Bruselas considera que la variación del precio del queroseno forma parte del riesgo habitual del negocio aéreo.
Limitaciones sobre los billetes
En su análisis, la Comisión subraya que los precios elevados del combustible son previsibles en el contexto actual y no pueden justificar modificaciones unilaterales de contratos ya cerrados.
Solo en el caso de los viajes combinados se abre la puerta a ajustes, siempre que estén contemplados contractualmente y respeten un umbral del 8% para cancelaciones sin penalización.
En caso de interrupciones del servicio, Bruselas recuerda que las aerolíneas solo quedarán exentas de compensaciones si demuestran circunstancias extraordinarias.
“Las aerolíneas solo quedan exentas de pagar compensaciones si pueden demostrar que la cancelación estuvo causada por circunstancias extraordinarias en el momento de producirse”, ha explicado Itkonen.
La guía también detalla que los pasajeros deberán recibir información clara y con antelación suficiente, y que los bonos solo podrán utilizarse como alternativa al reembolso si el cliente los acepta expresamente.
Además, el documento introduce flexibilidad operativa en franjas horarias aeroportuarias y normas de repostaje para evitar disrupciones en caso de escasez real de combustible.
Incluso contempla el uso temporal de carburantes alternativos para garantizar la continuidad del tráfico aéreo en situaciones críticas.

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