El vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos, ha lanzado una advertencia de fondo sobre el rumbo económico de Europa en un contexto atravesado por la inestabilidad geopolítica y el impacto creciente de la guerra en Oriente Medio.
Su mensaje se ha movido entre la cautela monetaria y una llamada política directa a reforzar la cohesión comunitaria.
Desde un encuentro empresarial en Soria, el exministro ha subrayado que la economía europea llegaba a este nuevo choque externo en mejor posición de lo esperado, con inflación moderada y señales de crecimiento más sólidas de lo previsto.
Sin embargo, la irrupción del conflicto ha alterado ese equilibrio y ha devuelto la presión sobre los precios energéticos.
En este escenario, De Guindos ha puesto el foco en un riesgo que considera especialmente delicado: los efectos de segunda ronda en la inflación.
Es decir, aquellos que no se producen de forma inmediata, sino que se trasladan a salarios, expectativas y decisiones empresariales, complicando el control de precios a medio plazo.
Las advertencias de De Guindos
El responsable del BCE ha insistido además en que la respuesta europea no puede limitarse al ámbito económico.
Ha reclamado mayor integración y cooperación entre Estados miembros, advirtiendo de que la fragmentación debilita la posición del continente en un mundo donde, según ha señalado, ha ganado peso “el poder del más fuerte” frente a las reglas multilaterales.
También ha puesto el acento en el nuevo escenario de seguridad, con una Europa que debe asumir mayores responsabilidades en defensa ante un contexto en el que el apoyo tradicional de Estados Unidos ya no está garantizado con la misma intensidad.
En paralelo, el BCE trabaja con varios escenarios de impacto del conflicto —desde el central hasta el adverso y el severo— ante la incertidumbre sobre su duración.
La política monetaria, ha recordado, tiene un margen limitado para actuar sobre choques inmediatos.

















