El Fondo Monetario Internacional ha lanzado un doble aviso a España: retirar las ayudas fiscales a la energía y actuar con más rapidez frente al deterioro del acceso a la vivienda.
En su informe anual sobre la economía española, el organismo considera que el actual contexto de crecimiento económico obliga a reconstruir margen fiscal y a corregir desequilibrios que empiezan a consolidarse.
El FMI recomienda no prorrogar las rebajas fiscales aplicadas a la electricidad, el gas y los carburantes tras el estallido de la guerra en Oriente Medio, salvo que se produzca un deterioro severo del escenario energético.
El organismo sostiene que estas medidas solo deberían mantenerse si “se materializara un escenario grave” y siempre de forma muy “enfocada”, evitando alterar las señales de precios en el mercado energético.
El calendario del Gobierno ya contemplaba la retirada progresiva de estas ayudas. A partir del 1 de junio, el IVA de la electricidad y el gas volverá al 21%, mientras que la rebaja del IVA de los carburantes al 10% seguirá, en principio, hasta el 30 de junio.
No obstante, el Ejecutivo había dejado abierta la puerta a nuevas medidas si el conflicto con Irán se intensificaba.
Más allá de la energía, el informe pone el foco sobre uno de los principales problemas económicos y sociales del país: la vivienda.
Lo que ve el FMI
El FMI advierte de un “deterioro del acceso a la vivienda” y reclama medidas para aumentar la oferta con mayor contundencia.
Entre las recomendaciones figuran acelerar el desarrollo urbano, simplificar los permisos de construcción y reducir la incertidumbre jurídica.
El organismo también plantea acabar con los controles sobre el precio del alquiler como fórmula para incentivar nueva oferta residencial.
La institución considera que el crecimiento económico español sigue siendo “sólido”, aunque recuerda que el envejecimiento de la población elevará de forma significativa las presiones de gasto público en los próximos años.
En marzo, el FMI ya había rebajado al 2,1% su previsión de crecimiento para 2026 por el impacto de la guerra en Oriente Medio.
Pese al deterioro del mercado inmobiliario, el informe descarta riesgos sistémicos inmediatos para el sistema financiero. Bancos, empresas y hogares mantienen una situación “saludable”, según el organismo.
Sin embargo, el rápido aumento del precio de la vivienda y los primeros signos de relajación en la concesión de hipotecas empiezan a preocupar al FMI, que recomienda estudiar nuevas medidas supervisoras vinculadas a los préstamos hipotecarios antes de que aumenten los riesgos financieros.

GettyImagen