La Unión Europea da un paso adelante en su relación comercial con EEUU, aunque sin cerrar del todo el capítulo.
La comisión de Comercio Internacional del Parlamento Europeo ha respaldado su posición sobre el acuerdo arancelario, marcando el primer paso para su aprobación definitiva, aunque con importantes reservas.
El pacto, negociado entre Bruselas y Washington, establece un tope del 15% a los aranceles estadounidenses sobre productos europeos, una medida que busca estabilizar el comercio transatlántico.
Sin embargo, la Eurocámara ha dejado claro que su apoyo no es incondicional.
Desde el Parlamento advierten que no habrá decisión final hasta garantizar que no existan nuevas presiones o medidas coercitivas desde la Casa Blanca.
Este mensaje refleja la cautela europea tras episodios recientes de tensión comercial y política entre ambas potencias.
Las exigencias a EEUU
Entre las principales exigencias introducidas por los eurodiputados destaca una cláusula de caducidad de 18 meses, que permitiría a la UE reactivar represalias comerciales si el acuerdo no se renueva o si Estados Unidos incumple sus compromisos.
Además, se plantea vincular las condiciones arancelarias al respeto mutuo de las reglas pactadas.
El texto ha salido adelante con una amplia mayoría en comisión, lo que allana el camino para su votación en el pleno del Parlamento Europeo la próxima semana.
No obstante, el proceso aún debe superar varias fases antes de su adopción definitiva.
Más allá de los aranceles, el acuerdo incluye compromisos económicos de gran calado.
Bruselas se ha comprometido a comprar energía estadounidense por valor de 750.000 millones de dólares e impulsar inversiones adicionales de 600.000 millones en el país, reforzando así los lazos económicos bilaterales.
Aun así, persisten puntos de fricción. El acero europeo, por ejemplo, queda fuera del acuerdo y sigue sujeto a aranceles del 50%, lo que mantiene la presión sobre uno de los sectores industriales más sensibles del bloque.

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