El BCE alerta sobre riesgos financieros y contagio en la zona euro ante el auge de las criptomonedas

Christine Lagarde, presidenta del BCEChristine Lagarde, presidenta del BCE

El Banco Central Europeo (BCE) ha lanzado una contundente advertencia sobre los riesgos para la estabilidad financiera en la zona euro derivados del crecimiento acelerado del mercado de activos digitales. En su más reciente Informe de Estabilidad Financiera, la institución presidida por Christine Lagarde subraya que la interconexión entre el ecosistema cripto y las finanzas tradicionales está creciendo a un ritmo preocupante y que la falta de transparencia en parte del sector impide una evaluación de riesgos exhaustiva.

Aunque por ahora la exposición directa de los bancos europeos al criptoecosistema es limitada, el BCE señala un aumento significativo: las tenencias directas pasaron de 66.000 euros en 2023 a cerca de 1 millón en 2024, mientras que la exposición a derivados con criptoactivos subió de 400 millones a 600 millones de euros. También destaca el crecimiento explosivo de los servicios de custodia y productos de inversión, que se dispararon de 400 millones a 4.700 millones de euros en un solo año.

El BCE advierte que esta evolución podría derivar en riesgos de liquidez para las entidades financieras, especialmente si se reproduce un episodio similar al colapso del Signature Bank en EE.UU., que estuvo expuesto a empresas cripto.

Además, las stablecoins, como USDT y USDC, juegan un papel clave en la vinculación entre el mundo cripto y las finanzas tradicionales, ya que parte de sus reservas se invierte en bonos del Tesoro. Según el BCE, su tamaño y estructura los asemejan a los fondos del mercado monetario, lo que incrementa su capacidad de generar efectos colaterales en caso de tensiones.

Uno de los focos de mayor preocupación del BCE es la falta de regulación homogénea. Pese a la entrada en vigor del reglamento MiCA en la UE, las diferencias entre países crean espacios para el arbitraje regulatorio, dificultando la contención de posibles crisis. A esto se suma la opacidad de los intermediarios no bancarios —como aseguradoras, fondos de pensiones o hedge funds—, cuya supervisión y normas prudenciales están lejos del rigor aplicado al sector bancario.

“El acercamiento entre activos digitales y finanzas tradicionales, junto con los vacíos de información, podría generar fuentes ocultas de riesgo sistémico”, alerta el informe. El BCE teme que estos “puntos ciegos” en la vigilancia de los canales de contagio provoquen efectos más graves de lo que los datos disponibles pueden anticipar.

El contexto no ayuda a calmar los ánimos. En 2024, los activos digitales alcanzaron una capitalización récord de 3,7 billones de dólares, y Bitcoin rompió la barrera de los 100.000 dólares. Al mismo tiempo, productos cotizados en Bolsa basados en cripto se han multiplicado y, en un hecho sin precedentes, un defensor declarado del ecosistema cripto llegó a la presidencia de EE.UU.

El BCE concluye que, aunque hasta ahora las crisis del sector cripto han tenido un impacto limitado en el sistema financiero, su creciente integración con el ámbito regulado puede convertir a estos activos en un vector real de contagio. Por ello, reitera su llamado a una regulación más estricta, coordinada y transparente a nivel global, para evitar que el auge cripto se convierta en un riesgo sistémico.

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