“La incertidumbre sigue elevada”. Con este mensaje, el Banco Central Europeo (BCE) justificó su decisión de mantener sin cambios los tipos de interés y dejar la facilidad de depósito en el 2,25%, el nivel que marca la evolución del euríbor, el coste de las hipotecas y de buena parte del crédito bancario.
El Consejo de Gobierno, reunido este jueves en Fráncfort, también mantuvo la tasa de las operaciones principales de refinanciación en el 2,4% y la facilidad marginal de crédito en el 2,65%. La institución opta así por una pausa tras la subida aplicada en junio.
El BCE considera que el actual nivel de los tipos le permite afrontar un escenario marcado por la incertidumbre geopolítica y energética.
Además, señaló que “Las perspectivas para los precios de la energía, aunque muy volátiles, se sitúan actualmente en un nivel próximo al del escenario de referencia de las proyecciones de los expertos del Eurosistema de junio y claramente por encima de los niveles registrados antes del inicio del conflicto”.
¿Cuál es el análisis de BCE?
La decisión llega después de que la inflación de la eurozona se moderara del 3,2% en mayo al 2,8% en junio, tras el endurecimiento monetario aprobado el mes anterior.
El incremento de junio estuvo motivado por el repunte de los precios energéticos derivado de la crisis en Oriente Próximo y del bloqueo del Estrecho de Ormuz.
Pese a esta pausa, el mercado sigue anticipando una nueva subida de 25 puntos básicos en septiembre, cuando el BCE dispondrá de nuevas previsiones macroeconómicas y evaluará la evolución del conflicto.
La presidenta del organismo, Christine Lagarde, ya había advertido que la crisis energética está durando «más de lo que se esperaba» y que el BCE permanece «extremadamente atenta» a la evolución de Oriente Próximo y a la posible aparición de efectos de segunda ronda sobre la inflación.






