Joachim Nagel (Bundesbank): El BCE podría subir tipos en abril si la inflación repunta

El presidente del Bundesbank, Joachim NagelEl presidente del Bundesbank, Joachim Nagel

El debate sobre el rumbo de la política monetaria en la eurozona vuelve a intensificarse. En un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica, el Banco Central Europeo (BCE) podría verse obligado a endurecer su estrategia antes de lo previsto si la inflación repunta con fuerza.

El aviso llega desde Alemania. El presidente del Bundesbank, Joachim Nagel, ha abierto la puerta a una posible subida de tipos en la reunión del 30 de abril.

“Las perspectivas de inflación podrían empeorar y exigir una política más restrictiva”, ha advertido a Bloomberg, situando el foco en el impacto de la guerra en Irán.

Nagel, considerado uno de los perfiles más duros dentro del BCE, no está solo. Aunque la institución ha mantenido un tono prudente en los últimos meses, la presión interna hacia un giro monetario empieza a ganar peso.

La memoria de la crisis inflacionaria tras la invasión de Ucrania sigue muy presente en el seno del banco central.

Las previsiones refuerzan esta preocupación. El BCE estima ahora que la inflación alcanzará el 2,6% este año, por encima de lo esperado anteriormente. En escenarios más extremos, vinculados a interrupciones energéticas prolongadas, los precios podrían dispararse hasta el 6,3% en 2027.

Este riesgo ha activado un cambio progresivo en el discurso de varios miembros del organismo.

Incluso voces tradicionalmente más moderadas reconocen la necesidad de estar preparados para actuar. “Nuestro mandato es la estabilidad de precios y actuaremos con determinación”, insisten desde la institución.

Lo que ve el BCE

En paralelo, el mercado ya anticipa movimientos. Los contratos de swaps descuentan hasta tres subidas de tipos en los próximos meses, reflejando una expectativa creciente de endurecimiento monetario.

Otros responsables, como el gobernador del banco central de Irlanda, han ido más allá al señalar que dos incrementos de tipos forman parte del escenario base para este año.

Sin embargo, insisten en que cualquier decisión dependerá de la evolución del conflicto y de los datos macroeconómicos.

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, mantiene por ahora una posición más cauta, sin comprometer un calendario concreto. Pero el equilibrio interno parece inclinarse gradualmente hacia posiciones más restrictivas.

En este contexto, el BCE afronta una disyuntiva compleja: contener la inflación sin frenar en exceso el crecimiento. Todo dependerá, en última instancia, de la evolución de la crisis energética y de su impacto real en la economía europea.

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