El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido elevar los tipos de interés en 25 puntos básicos para hacer frente al repunte de la inflación provocado por la escalada del conflicto en Oriente Próximo.
La decisión supone el primer aumento del precio del dinero desde septiembre de 2023 y sitúa la facilidad de depósito en el 2,25%, con efectos a partir del próximo 17 de junio.
La institución presidida por Christine Lagarde justificó el movimiento por el impacto que la guerra está teniendo sobre los mercados energéticos y las perspectivas de precios.
“La guerra en Oriente Próximo está generando presiones inflacionistas”, señaló el organismo en un comunicado.
¿Qué implica la decisión del BCE?
Junto a la subida de tipos, el BCE revisó al alza sus previsiones de inflación para los próximos años. En su escenario central, estima que la inflación media alcanzará el 3% en 2026 y el 2,3% en 2027, por encima de las previsiones publicadas en marzo.
No será hasta 2028 cuando los precios vuelvan al objetivo del 2% fijado por la autoridad monetaria.
El encarecimiento de la energía se ha convertido en el principal factor de preocupación para Fráncfort, que advierte de que la intensidad y duración de las tensiones geopolíticas determinarán el impacto final sobre la inflación y el crecimiento económico de la eurozona.
Las nuevas proyecciones también reflejan un deterioro de las expectativas económicas. El BCE prevé ahora que el PIB de la zona euro crezca un 0,8% en 2026 y un 1,2% en 2027, una décima menos que en las estimaciones anteriores.
Según la institución, la revisión responde al efecto de la guerra sobre los mercados de materias primas, las rentas reales de los hogares y la confianza económica.
Pese al endurecimiento monetario, el BCE considera que mantiene una posición adecuada para afrontar la incertidumbre actual.
El organismo insiste en que seguirá adoptando sus decisiones reunión a reunión y en función de la evolución de los datos económicos y financieros.
Además, reiteró que está preparado para utilizar todos los instrumentos disponibles dentro de su mandato para garantizar que la inflación vuelva al objetivo del 2% a medio plazo y preservar la estabilidad financiera en la eurozona.