Los precios del petróleo continúan su escalada ante la creciente tensión en Oriente Medio. Este miércoles, el barril de Brent, referencia en Europa, se acercó a los 110 dólares, con un aumento cercano al 6%, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) en Estados Unidos superó los 98 dólares por barril, según los datos de mercado a las 16:15 horas.
El repunte se produce después de que Irán denunciara ataques aéreos de Estados Unidos e Israel sobre el yacimiento de gas de South Pars, uno de los más importantes de la región.
Las autoridades iraníes calificaron los bombardeos como una escalada significativa y amenazaron con una “guerra económica total” contra los agresores.
Además, Irán advirtió que tomará represalias contundentes que podrían afectar los cálculos económicos de Washington.
La volatilidad en los precios no sorprende. Desde el inicio de la ofensiva, el Brent pasó de 72 dólares antes de los ataques a un máximo de 119 dólares la semana pasada, en un contexto en el que el tráfico marítimo en el estratégico estrecho de Ormuz se ha visto casi paralizado.
Este canal concentra cerca de una quinta parte del comercio marítimo mundial de petróleo, gas natural licuado y fertilizantes.
El entorno del Brent
Para intentar contener la presión sobre los mercados, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) decidió liberar 400 millones de barriles de reservas estratégicas, la mayor operación de este tipo en su historia. España aportará 11,5 millones de barriles, mientras que Estados Unidos contribuirá con 172 millones.
La situación también genera impacto en los mercados financieros. Las bolsas estadounidenses abrieron a la baja, con descensos del 0,8% en el Dow Jones y del 0,4% en el Nasdaq, mientras que las principales plazas asiáticas registraron ganancias, como el Nikkei japonés (+3,1%) y el Kospi surcoreano (+5%).
El Ibex 35 apenas mostró variaciones, cerrando con un incremento marginal del 0,07%.
Con los ataques y los recientes asesinatos de altos cargos iraníes, la región se mantiene en un estado de alta inestabilidad.
Analistas advierten que la duración del conflicto y los altos precios energéticos podrían tener efectos significativos en las economías mundiales, justo cuando los bancos centrales de EE. UU. y Europa evalúan sus próximos pasos en política monetaria.

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