El Gobierno ha decidido aplazar hasta después del verano la aprobación del real decreto de vivienda al no lograr un consenso suficiente entre los grupos que sostienen al Ejecutivo sobre el contenido del texto.
La norma, prevista inicialmente para el Consejo de Ministros de este martes, continuará negociándose de cara al inicio del próximo curso político, según adelantó El País.
El decreto reúne un amplio paquete de medidas, entre ellas la congelación del precio de los alquileres durante dos años, con solicitudes abiertas hasta el 30 de junio de 2028, además de incentivos fiscales para los propietarios que mantengan o reduzcan las rentas de sus viviendas.
El borrador también incorpora la equiparación del alquiler de habitaciones al de la vivienda habitual, con contratos de entre cinco y siete años y límites de precio en las zonas tensionadas. La propuesta responde a una de las demandas planteadas por el PNV durante las negociaciones.
Otro de los puntos incluidos afecta a la reforma de la ley del suelo, una cuestión que ha generado diferencias entre los socios parlamentarios y que se ha convertido en uno de los principales obstáculos para sacar adelante el decreto.
¿Por qué se retrasa el decreto de vivienda?
El Ministerio de Vivienda elaboró el texto a partir de las propuestas trasladadas por PNV, Junts, ERC, Bildu y Podemos, con el objetivo de reunir una mayoría suficiente para su convalidación en el Congreso.
Sin embargo, las discrepancias sobre la congelación de los alquileres, los incentivos fiscales y la inclusión de cambios en la ley del suelo llevaron finalmente al Ejecutivo a posponer la iniciativa.
El Gobierno prevé retomar las negociaciones en septiembre, cuando intentará consensuar el contenido definitivo del decreto antes de someterlo a la aprobación del Consejo de Ministros y, posteriormente, del Congreso.