El peso millonario de los menores en redes sociales: el costo de la regulación

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El peso económico de los menores de edad en las redes sociales ha dejado de ser un asunto marginal para convertirse en una variable clave del negocio digital global.

Un estudio liderado por la Escuela de Salud Pública Harvard T.H. Chan ha puesto cifras a una realidad que hasta ahora solo se intuía: las plataformas sociales ingresaron cerca de 11.000 millones de dólares en publicidad gracias a usuarios menores de 18 años en Estados Unidos durante 2022.

Se trata del primer trabajo académico que estima de forma sistemática cuántos menores utilizan estas plataformas y cuánto dinero generan.

Facebook, Instagram, Snapchat, TikTok, X y YouTube concentran este volumen, con una clara segmentación por edades: 2.100 millones proceden de menores de 12 años y 8.600 millones de adolescentes de entre 13 y 17.

YouTube lidera el número de usuarios infantiles, con 49,7 millones de menores de 18 años, seguido de TikTok y Snapchat.

Sin embargo, Instagram encabeza la generación de ingresos entre los adolescentes, con 4.000 millones de dólares solo en la franja de 13 a 17 años.

En términos relativos, Snapchat obtiene el 41% de sus ingresos publicitarios totales de menores, una cifra que ilustra hasta qué punto este segmento es estratégico.

Para Bryn Austin, autora principal del estudio, el hallazgo es revelador: «nuestro estudio sugiere que las plataformas tienen incentivos financieros abrumadores para retrasar medidas significativas de protección a la infancia».

La investigación subraya que estas compañías no publican datos desagregados por edad, lo que obliga a trabajar con estimaciones a partir de encuestas, datos censales y métricas de mercado.

La regulación de Redes Sociales

Este contexto económico resulta especialmente relevante para Europa y, en particular, para España.

El Gobierno ha confirmado su intención de prohibir el acceso a redes sociales a menores de 16 años, una medida incluida en el proyecto de Ley Orgánica para la protección de las personas menores de edad en los entornos digitales.

Pedro Sánchez lo resumió con una frase contundente: «Vamos a devolver las redes sociales a esa tierra prometida que nunca debieran haber abandonado».

La decisión sitúa a España en la estela de Australia, el país que ha aplicado el modelo más restrictivo hasta la fecha, basado en sanciones a las tecnológicas y sistemas avanzados de verificación de edad.

Para Nacho Guadix, responsable de Derechos Digitales de UNICEF España, el planteamiento es «valiente y duro», aunque advierte de que su eficacia dependerá de la implementación real.

Desde el ámbito legal, expertos recuerdan que Europa no puede replicar sin más los modelos basados en biometría, debido a la estricta protección de datos del RGPD.

Y desde la sociedad civil se insiste en que la regulación, por sí sola, no basta.

Como resume Guadix, en un reportaje de RTVE, los menores hacen un uso intensivo de las redes porque el ecosistema digital sigue priorizando el negocio frente a la protección, y ese negocio, como revela Harvard, mueve miles de millones.

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