La última subasta de septiembre del Tesoro Público se ha cerrado con la colocación de 5.740,3 millones de euros en deuda a medio y largo plazo, dentro de la parte intermedia del rango previsto. Las tres referencias emitidas han ofrecido rentabilidades superiores al 3,5%.
La operación ha estado marcada por el nuevo escenario de tipos de interés tras la decisión del BCE de elevarlos en 25 puntos básicos. La tasa de depósito se sitúa ahora en el 2,5%, mientras que la de refinanciación alcanza el 2,65%.
¿Cómo está la demanda del Tesoro Público?
La demanda volvió a superar ampliamente el importe adjudicado. Los inversores solicitaron 11.127,5 millones de euros, prácticamente el doble de la cantidad finalmente colocada en el mercado.
En las obligaciones con una vida residual de 5 años y 7 meses se adjudicaron 1.354,91 millones, con una rentabilidad marginal del 3,563%, frente al 2,722% anterior.
Para las obligaciones con una vida residual de 8 años y un mes, el Tesoro colocó 1.696,02 millones, con un interés marginal del 3,800%, frente al 2,747% de la emisión precedente.
En el tramo a 10 años se adjudicaron 2.689,37 millones de euros. La rentabilidad marginal alcanzó el 3,964%, frente al 3,545% registrado en la subasta previa del mismo vencimiento.
Con esta operación concluye un mes que también incluyó la cuarta sindicación del año: un bono a 20 años por 4.000 millones de euros, que recibió órdenes por 68.000 millones.
Para 2026, el Tesoro mantiene unas necesidades de financiación neta de 55.000 millones de euros. El programa contempla emisiones brutas por 285.693 millones, un 4,2% más que el cierre previsto de 2025.
















