El tráfico de pasajeros en la red de aeropuertos europeos aumentó un 3,4% en mayo respecto al mismo mes de 2024, superando en un 8% los niveles anteriores a la pandemia, según el último informe de ACI Europe.
Este avance fue impulsado exclusivamente por el crecimiento del tráfico internacional, que subió un 4,3%, mientras que los vuelos domésticos en Europa experimentaron una leve caída del 0,2%.
En este contexto, España consolidó su posición como uno de los principales motores del tráfico aéreo internacional en el continente.
Durante junio, el país registró 53.772 vuelos internacionales con destino a Europa, lo que representa un incremento interanual del 1,28%, según datos del Observatorio Aéreo de CEAV en colaboración con Reclama Travel.
Entre los aeropuertos españoles, Palma de Mallorca lideró con 9.612 vuelos hacia destinos europeos, seguido por Barcelona-El Prat (9.051), Madrid-Barajas (7.451), Málaga-Costa del Sol (5.837) y Alicante-Elche (4.604).
Estos cinco aeródromos concentraron casi el 68% del tráfico internacional español.
No obstante, el total de operaciones aéreas en el país cayó ligeramente un 0,36% interanual en junio, alcanzando 158.098 movimientos.
Algunas terminales destacaron por su crecimiento, como Barcelona-El Prat, con 159 vuelos adicionales respecto a junio de 2024, y Málaga, con 153 vuelos más.
Detrás del tráfico aéreo
El presidente de CEAV, Carlos Garrido, restó dramatismo a la leve caída del total de operaciones, asegurando que “interpretamos la ligerísima disminución del tráfico aéreo como un ajuste puntual dentro de una tendencia general de estabilidad”.
En cuanto a las aerolíneas, Ryanair lideró el mercado español en junio con 32.857 vuelos, seguida por Iberia, que operó 18.517.
En rutas nacionales, Iberia, Vueling y Binter Canarias encabezaron el ranking.
El número de cancelaciones también mostró una evolución positiva, con un descenso del 35,4% respecto al mismo mes de 2024.
Pese al buen comportamiento general, Olivier Jankovec, director general de ACI Europe, advirtió que persisten problemas estructurales como la escasez de aeronaves y las interrupciones en la gestión del tráfico, que podrían afectar el desempeño futuro del sector.

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