España se sitúa entre las economías de la eurozona con mayor presión sobre los precios. La inflación armonizada alcanzó el 4,5% en agosto, frente al 3,9% de julio, mientras la tasa de la zona euro escaló al 3,3%.
El dato español coloca al país como la cuarta economía de la eurozona con mayor inflación, solo por detrás de Lituania, Chipre y Bulgaria. Alemania registró un 2,9% y Francia un 2,7%, según la primera estimación de Eurostat.
En España, el IPC se situó en el 4,3% en agosto, siete décimas por encima del mes anterior y en su nivel más elevado desde febrero de 2023. La aceleración estuvo vinculada principalmente al encarecimiento de los carburantes.
¿Cuál es el balance de la inflación?
En la eurozona, el repunte también estuvo marcado por la energía. Este componente habría aumentado un 14,3% interanual, frente al 10,3% de julio. Los servicios avanzaron un 3%, mientras alimentos y bienes industriales no energéticos subieron un 1,2%.
El incremento se produce en un contexto de tensión sobre los suministros energéticos por el conflicto en Oriente Próximo y el prolongado bloqueo del estrecho de Ormuz. El Brent ha superado los 100 dólares por barril y se mantiene por encima de los 90 dólares.
Pese al repunte general, la inflación subyacente de la eurozona se mantuvo en el 2,1%, excluyendo energía y alimentos frescos, lo que apunta a una presión todavía contenida sobre el resto de componentes.
El escenario añade presión al BCE, que prevé elevar los tipos en septiembre un cuarto de punto, hasta el 2,5%, con el objetivo de evitar que el encarecimiento energético se traslade al conjunto de la economía.