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España optará para albergar una de las gigafactorías de IA de la UE

Pedro Sánchez

España quiere situarse en el centro del mapa europeo de la inteligencia artificial (IA). A partir del próximo mes de septiembre, un consorcio público-privado liderado por el Gobierno presentará oficialmente su candidatura para albergar una de las siete gigafactorías de IA que impulsa la Comisión Europea, un proyecto estratégico que movilizará alrededor de 5.000 millones de euros y aspira a reforzar la soberanía tecnológica del continente.

La iniciativa reúne a algunos de los principales actores económicos y tecnológicos del país: el Gobierno de España, la Generalitat de Cataluña, Banco Santander, ACS, Telefónica y la empresa especializada en inteligencia artificial Multiverse Computing, que competirán por atraer una infraestructura considerada clave para el desarrollo de los modelos de IA de próxima generación.

Una inversión millonaria para competir en la carrera tecnológica

El Ejecutivo ya ha dado los primeros pasos para respaldar la candidatura. En julio autorizó una inversión de 719 millones de euros a través de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT), conocida como la ‘SEPI Digital’, destinada a participar en la sociedad que desarrollará la futura gigafactoría.

A ello se suma una contribución voluntaria de 300 millones de euros a la Empresa Común Europea de Informática de Alto Rendimiento (EuroHPC), el organismo con sede en Luxemburgo encargado de coordinar las infraestructuras europeas de supercomputación y de gestionar el despliegue de estas nuevas instalaciones.

En conjunto, el proyecto prevé movilizar unos 5.000 millones de euros entre inversión pública y privada, una cifra que refleja la dimensión estratégica de una infraestructura concebida para impulsar la capacidad europea de entrenar modelos avanzados de inteligencia artificial.

Una alianza entre Estado y empresas

El diseño societario del proyecto busca combinar el respaldo institucional con la experiencia empresarial.

El bloque privado estará integrado principalmente por Banco Santander, ACS y Telefónica, que controlarán conjuntamente el 47% del capital, con una participación individual del 15,67%. A ellos se suma Multiverse Computing, que dispondrá del 4%, elevando la participación privada hasta el 51% y otorgándole el control de la sociedad.

Por su parte, la SETT mantendrá un 47,99%, mientras que la Generalitat de Cataluña contará inicialmente con una participación del 1%.

La dirección ejecutiva recaerá en Francesc Fajula, hasta hace poco consejero delegado de la Fundació Mobile World Capital Barcelona, quien liderará el desarrollo del proyecto.

Dos sedes para una infraestructura estratégica

La propuesta española contempla una doble implantación. La infraestructura principal se ubicará en Móra la Nova (Cataluña), mientras que una segunda sede estará situada en San Fernando de Henares (Madrid).

Esta distribución pretende aprovechar las capacidades industriales, energéticas y tecnológicas de ambos territorios y facilitar el acceso a universidades, centros de investigación, empresas y administraciones públicas.

El objetivo es que la gigafactoría actúe como un gran centro de computación avanzada al servicio del ecosistema nacional de innovación, permitiendo entrenar modelos de IA cada vez más complejos y acelerando la investigación científica y el desarrollo empresarial.

¿Qué es una gigafactoría de inteligencia artificial?

Las denominadas gigafactorías de IA son grandes infraestructuras de computación diseñadas para proporcionar la enorme capacidad de cálculo que requieren los modelos de inteligencia artificial más avanzados.

Su función no se limita al entrenamiento de modelos fundacionales, sino que también permiten ejecutar procesos de inferencia, desarrollar nuevas aplicaciones industriales y facilitar el acceso a recursos de computación de alto rendimiento para startups, pymes, universidades, laboratorios públicos y grandes empresas.

La Comisión Europea considera estas instalaciones un elemento esencial para reducir la dependencia tecnológica respecto a Estados Unidos y China y reforzar la autonomía estratégica europea en un ámbito considerado crítico para la competitividad futura.

Una convocatoria europea de más de 30.000 millones

La iniciativa forma parte de uno de los mayores programas tecnológicos impulsados por Bruselas.

La Comisión Europea prevé movilizar más de 30.000 millones de euros, de los cuales hasta 10.000 millones procederán de financiación pública europea y nacional, con el objetivo de atraer otros 20.000 millones de inversión privada.

La convocatoria permanecerá abierta hasta el 12 de noviembre, mientras que las adjudicaciones se esperan para principios de 2027. Si se cumplen los plazos previstos, las primeras gigafactorías comenzarán a construirse ese mismo año.

Las fortalezas de la candidatura española

España parte con varios argumentos para competir por una de estas infraestructuras.

En conectividad, dispone de una de las redes de fibra óptica más extensas de Europa, con cobertura para casi el 96% de la población, muy por encima de la media comunitaria. A ello se suma un despliegue de 5G que supera el 99% de cobertura y una posición estratégica como punto de conexión entre Europa, América y África gracias a su red de cables submarinos.

El factor energético también juega a favor. El coste de la electricidad es inferior al de otras grandes economías europeas y las energías renovables representan ya más del 60% del mix eléctrico, un aspecto especialmente relevante para unas instalaciones con elevadas necesidades de consumo energético.

En el ámbito científico, España cuenta con infraestructuras como el supercomputador MareNostrum 5, gestionado por el Barcelona Supercomputing Center (BSC), además de centros como el CESGA en Galicia y proyectos nacionales como ALIA, orientado al desarrollo de modelos de lenguaje en español.

A ello se añade un marco regulatorio que ha situado al país entre los pioneros europeos en gobernanza de la inteligencia artificial, con iniciativas como el sandbox regulatorio, la creación de una agencia específica de supervisión y una estrategia nacional que busca impulsar el desarrollo responsable de esta tecnología.

Una oportunidad para el liderazgo tecnológico

La candidatura española va más allá de albergar una gran infraestructura informática. El proyecto representa una apuesta por atraer inversión, talento e innovación en uno de los sectores con mayor potencial de crecimiento de la próxima década.

Si finalmente resulta seleccionada por Bruselas, la futura gigafactoría podría convertirse en uno de los principales motores del ecosistema español de inteligencia artificial, reforzando la competitividad de empresas, universidades y centros de investigación y situando a España entre los actores europeos con mayor capacidad para desarrollar las tecnologías que marcarán la economía digital del futuro.

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