El Gobierno francés ha prometido adoptar una postura “más firme y más ofensiva” en el seno de la Unión Europea (UE) para defender a su sector agrario, tanto frente a los acuerdos comerciales internacionales, en especial el pacto con Mercosur, como ante posibles cambios en la Política Agrícola Común (PAC).
Así lo anunció el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, en una carta abierta dirigida a los agricultores, publicada este domingo en redes sociales y en varios medios, en la víspera de dos días de reuniones clave con los sindicatos agrícolas. En el texto, el jefe del Ejecutivo reconoce el “profundo sentimiento de injusticia” que, a su juicio, arrastra el sector desde hace años.
“Durante demasiado tiempo ha dominado una sensación de inequidad estructural y de acumulación de normas alejadas del sentido común”, afirma Lecornu, en referencia al rechazo de los agricultores al acuerdo UE-Mercosur, a las reformas de la PAC, a un nuevo impuesto sobre los fertilizantes y a la gestión sanitaria del brote de dermatosis nodular contagiosa (DSC) en el ganado bovino.
En relación con los acuerdos comerciales, el primer ministro fue tajante: Francia cuestionará cualquier pacto que genere desequilibrios, como el que la UE prevé firmar con Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, y al que se sumará Bolivia una vez complete su adhesión. París ya había forzado el aplazamiento de la firma prevista para diciembre y mantiene su oposición de cara a la nueva fecha, fijada para el 12 de enero.
Controles fronterizos
Lecornu reclamó además a Bruselas reforzar de forma inmediata los controles fronterizos sobre los productos importados que no cumplan las normas sanitarias y fitosanitarias europeas. En esa línea, anunció que Francia suspenderá la importación de frutas procedentes de Sudamérica —como aguacates, mangos, cítricos, uvas o manzanas— si contienen sustancias prohibidas en la UE, entre ellas los fungicidas mancozeb, tiofanato-metil y carbendazima, o el herbicida glufosinato.
El Gobierno francés prevé aprobar un decreto esta misma semana para aplicar esta suspensión, que Lecornu calificó como “una primera etapa”. “Seguiremos utilizando todas las herramientas jurídicas disponibles para frutas, hortalizas y carne importada que no respete nuestras normas”, advirtió, subrayando que “no es aceptable tolerar en Francia sustancias prohibidas”.
Respecto a la PAC, otro de los grandes focos de tensión, el primer ministro quiso lanzar un mensaje de calma ante el temor de los agricultores a un recorte del 20%: “El presupuesto de la PAC no disminuirá, ni hoy ni mañana”, aseguró, garantizando que no habrá pérdidas en la renta agraria.
Por último, Lecornu abordó el impacto del Mecanismo de Ajuste de Emisiones de Carbono (CBAM) en el precio de los fertilizantes y confirmó que ha pedido a la Comisión Europea una solución para neutralizar temporalmente sus efectos sobre los costes del sector.
Con este giro de tono, Francia busca marcar perfil propio en Bruselas y dejar claro que defenderá el principio de “las mismas normas y los mismos controles para todos”, una línea roja que el Ejecutivo galo pretende extender al conjunto del mercado europeo.

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