Guindos pide “tener la cabeza fría” ante una inflación del 3%

Luis de GuindosLuis de Guindos

Luis de Guindos ha defendido en Bruselas la decisión unánime del Banco Central Europeo (BCE) de mantener sin cambios los tipos de interés la pasada semana, pese al repunte inflacionista derivado de la tensión en Oriente Próximo.

El vicepresidente del organismo ha insistido en la necesidad de “tener la cabeza fría” y tomar decisiones “reunión tras reunión” en función de la evolución de los datos.

En su comparecencia ante la Comisión de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo, Guindos ha subrayado que el escenario actual exige prudencia.

“En este tipo de situaciones, con una situación geopolítica tan compleja, es fundamental tener la cabeza fría y actuar en función de los datos, reunión tras reunión”, ha señalado, al tiempo que ha dejado claro que el próximo punto de decisión relevante será junio.

El economista español, que abandonará el cargo el 31 de mayo tras ocho años como vicepresidente del BCE, ha comparado la situación actual con la crisis de precios de la energía de 2021 y 2022.

A su juicio, el shock actual es diferente, ya que el banco central ya no está en una fase de expansión monetaria y la política fiscal también ha cambiado.

Aunque ha reconocido que el alza de la energía presionará tanto la inflación como el crecimiento, Guindos ha admitido que, con perspectiva, la respuesta del BCE en el pasado podría haber sido más contundente.

Aun así, ha insistido en que el contexto actual es completamente distinto y más complejo para la política monetaria.

Lo que ve De Guindos

En este sentido, ha advertido de que este tipo de shocks de oferta generan dilemas recurrentes para cualquier banco central, al tensionar simultáneamente los objetivos de estabilidad de precios y crecimiento económico.

En el ámbito tecnológico, Guindos ha puesto el foco en la ciberseguridad, especialmente ante el avance de modelos de inteligencia artificial como Mythos, desarrollados para detectar vulnerabilidades en sistemas críticos.

Ha advertido de que la seguridad digital es ya una “prioridad absoluta”, dado el aumento de los riesgos de ataque.

También ha alertado de que estas herramientas, aunque útiles para la detección de fallos, pueden convertirse en un problema si caen en malas manos, y ha reclamado mayor cooperación europea para su desarrollo y acceso.

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