El euríbor a doce meses, el índice de referencia para la mayoría de las hipotecas variables en España, vuelve a encender las alertas de los hogares.
Este lunes alcanzó el 2,367 %, su nivel más alto desde marzo de 2025, consolidando nueve jornadas consecutivas al alza.
El aumento coincide con la escalada del conflicto en Oriente Medio, que ha disparado la preocupación por la inflación y la posible respuesta del Banco Central Europeo (BCE).
Los analistas subrayan que este repunte podría traducirse en cuotas más caras para los hipotecados a tipo variable, especialmente si el BCE decide adelantar su política monetaria antes de la reunión prevista para el 19 de marzo.
Hasta ahora, la entidad había mantenido los tipos en el 2 %, confiando en que la inflación se estabilizara a medio plazo, pero la reciente escalada de los precios energéticos ha complicado ese escenario.
El aumento del euríbor va de la mano con la presión sobre la energía. El barril de petróleo ha superado los 100 dólares, mientras que el gas natural también se mantiene al alza, encareciendo la luz y los combustibles en España.
Esta combinación de factores alimenta los temores sobre un incremento sostenido de la inflación, que podría impactar tanto en los bolsillos de los consumidores como en la estrategia de tipos del BCE.
Más allá del euríbor
El mercado de deuda refleja la misma tensión: la rentabilidad del bono español a diez años alcanza el 3,4 %, su nivel más alto desde marzo de 2025.
El aumento en los rendimientos evidencia la preocupación de los inversores ante un posible endurecimiento de la política monetaria y la incertidumbre que genera la subida de los precios energéticos.
Economistas advierten que la situación actual pone a prueba la resistencia de los hogares españoles y la capacidad de reacción de los mercados.
La combinación de inflación creciente, tensiones geopolíticas y tipos de interés al alza crea un escenario complejo que los consumidores y los inversores deberán seguir muy de cerca en los próximos meses.
En definitiva, el comportamiento del euríbor, junto con la evolución de los precios de la energía y de la deuda pública, será clave para medir el impacto económico en España, y servirá como indicador adelantado de cómo podrían evolucionar los costes de financiación para los hogares y la actividad financiera en el país.

GettyImagen