Iberostar abandona 12 hoteles en Cuba ante la presión de las sanciones de EEUU

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Iberostar ha decidido dejar de gestionar desde este lunes 12 hoteles en Cuba vinculados a Gaviota, la división turística de Gaesa, el conglomerado empresarial controlado por las Fuerzas Armadas cubanas.

La medida llega apenas unos días antes de la entrada en vigor de las nuevas sanciones impulsadas por Estados Unidos contra las compañías que mantengan relaciones comerciales con ese grupo.

Aunque la hotelera balear no ha confirmado oficialmente la decisión, la información ha trascendido a través de una comunicación remitida al turoperador argentino Sudameria.

En ella, la compañía explica que el cese de operaciones responde a un proceso de adaptación al nuevo entorno regulatorio internacional.

La salida afecta a dos tercios de la cartera de Iberostar en Cuba, donde opera desde 1993 y cuenta con 18 establecimientos, según un reportaje de El País.

Entre los hoteles que dejará de gestionar figuran activos relevantes en La Habana, Varadero, Holguín y los cayos del norte del país.

Los seis hoteles restantes seguirán operando mediante acuerdos con Cubanacán y Gran Caribe, grupos turísticos estatales no vinculados a Gaesa.

Iberostar primero

El movimiento convierte a Iberostar en la primera gran cadena española en reaccionar de forma visible a la ofensiva de Washington contra el conglomerado militar cubano.

La decisión también aumenta la presión sobre Meliá, la compañía extranjera con mayor presencia hotelera en la isla.

La situación de Meliá es especialmente sensible. Las cerca de 14.000 habitaciones que gestiona en Cuba representan alrededor del 14% de su cartera global, mientras que el negocio en el país ha sufrido un progresivo deterioro en los últimos años.

La compañía pasó de obtener un ebitda de siete millones de euros en 2018 a registrar pérdidas de cuatro millones de euros en 2024.

La salida de Iberostar se produce además pocos días después de la retirada de la canadiense Blue Diamond. La operadora atribuyó su marcha al deterioro de las condiciones operativas, la reducción de vuelos desde Canadá y la caída de la demanda turística.

Las nuevas sanciones estadounidenses añaden así un nuevo factor de incertidumbre para un sector turístico cubano que ya afronta una compleja crisis operativa y de demanda.

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