“Más tecnología y menos ideología”, ha reclamado el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, al criticar este miércoles la respuesta de la Comisión Europea ante la crisis energética derivada de las tensiones en el Estrecho de Ormuz.
El directivo ha cuestionado lo que considera una reacción “naif” de Bruselas y ha pedido una estrategia más amplia que incluya todas las tecnologías disponibles.
Imaz ha defendido el papel del petróleo, el gas y la energía nuclear como elementos esenciales para garantizar el suministro en un contexto de elevada incertidumbre geopolítica.
En su opinión, la apuesta exclusiva por la electrificación y las renovables es insuficiente para resolver los problemas inmediatos del sistema energético europeo.
En paralelo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha advertido de que la economía mundial afronta un escenario de fuerte desaceleración, con riesgos de recesión en algunos países si la tensión en Oriente Medio se prolonga y el Estrecho de Ormuz permanece bloqueado durante 2027.
Los días tras la crisis en Ormuz
En su escenario más adverso, el organismo prevé un crecimiento global del 2,1% en 2026 y del 1,8% en 2027, muy por debajo de la media histórica superior al 3%.
En el escenario base, más favorable, la economía mundial avanzaría un 2,8% y un 3,1% en esos ejercicios.
“La mayor inflación, la escasez, las condiciones financieras más restrictivas y la menor confianza también podrían debilitar significativamente el crecimiento en Europa y Norteamérica”, advierte la OCDE en su informe, en el que subraya el impacto desigual de la crisis.
El organismo sitúa a Asia y a los países del Golfo como los principales damnificados, aunque advierte de que ninguna región quedaría al margen de los efectos de un shock energético prolongado.
La inversión empresarial podría caer cerca de un 5% en la segunda mitad de 2027 en comparación con un escenario sin interrupciones.
Imaz ha insistido en que Europa sigue siendo estructuralmente dependiente de los hidrocarburos, recordando que el 97% del transporte aún depende de ellos.
También ha defendido el refino como pieza clave del sistema energético y ha advertido de que la transición energética debe convivir con una demanda creciente.
“La respuesta europea debe ser más amplia y pragmática”, ha subrayado el directivo, que considera que la estrategia actual de Bruselas no es suficiente para afrontar el reto energético y geopolítico.

Josu Jon Imaz