Irán abre la puerta al tránsito de buques vinculados a España por el estrecho de Ormuz, uno de los puntos neurálgicos del comercio energético mundial.
La señal, trasladada por la embajada iraní en Madrid, llega en un contexto de fuerte restricción del tráfico marítimo tras el estallido del conflicto a finales de febrero.
En su comunicado, Teherán considera a España un país “comprometido con el derecho internacional” y se declara dispuesto a estudiar solicitudes de paso.
Sin embargo, introduce un matiz clave: será Madrid quien deba activar la petición formal para que sus buques puedan cruzar el estrecho sin restricciones.
La medida se enmarca en la estrategia iraní de permitir el tránsito solo a países considerados “no hostiles”, es decir, aquellos que “ni participan ni apoyan actos de agresión contra Irán”.
En este contexto, la posición crítica del Gobierno español frente a la ofensiva liderada por Estados Unidos e Israel podría haber influido en la apertura diplomática.
Ormuz como punto central
Desde el inicio de las hostilidades, el tráfico ha quedado prácticamente paralizado. Solo 44 buques han cruzado el estrecho, en su mayoría vinculados a Irán, aunque también se han detectado operaciones puntuales de barcos asociados a China e India, presuntamente coordinadas con las autoridades iraníes.
En paralelo, surgen indicios de nuevas condiciones económicas para el tránsito.
Según fuentes del mercado recogidas por Bloomberg, Irán estaría imponiendo un peaje informal de hasta 2 millones de dólares por viaje, aunque no existe confirmación oficial sobre su aplicación sistemática ni sobre el mecanismo de cobro.
El movimiento de Teherán se produce mientras otros países ya negocian. Corea del Sur ha confirmado contactos para reabrir el paso a sus buques, lo que evidencia que el acceso al estrecho se está gestionando caso por caso y bajo criterios políticos y económicos.

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