La CNMC endurece su guía de multas y pone el foco en los directivos

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La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha actualizado su metodología para calcular sanciones, dando un paso más en su política de control.

El nuevo marco no solo refuerza el cálculo de multas a empresas, sino que introduce por primera vez criterios específicos para sancionar a directivos.

La medida consolida un modelo que ha evolucionado tras años de ajustes regulatorios. La metodología actual recoge la práctica sancionadora aplicada por la CNMC y avalada reiteradamente por los tribunales, tras la anulación en 2015 del sistema previo diseñado por la antigua CNC.

El esquema de cálculo para empresas se mantiene. Las multas parten de un tipo sancionador aplicado sobre el volumen de negocio global, al que posteriormente se le aplican criterios de proporcionalidad y capacidad disuasoria.

El objetivo es claro: garantizar sanciones efectivas sin perder coherencia jurídica.

La gran novedad está en el foco sobre las personas físicas. La CNMC incorpora un apartado específico para multas a directivos, alineado con la jurisprudencia reciente.

Se trata de un cambio relevante que eleva la responsabilidad individual en casos de prácticas anticompetitivas.

Las medidas de la CNMC

El regulador recuerda que puede actuar frente a conductas colusorias, abusos de posición dominante o actos de competencia desleal, todas ellas prohibidas por la legislación española y europea.

En este contexto, la actualización busca reforzar la seguridad jurídica y homogeneizar la aplicación de las sanciones.

Las nuevas Indicaciones sustituyen a las provisionales de 2018 e introducen ajustes técnicos que reflejan la experiencia acumulada.

El mensaje es inequívoco: la CNMC quiere dotarse de herramientas más precisas y robustas para sancionar infracciones, en línea con los estándares europeos.

No obstante, el organismo deja margen de flexibilidad. Cuando la metodología general no sea aplicable, podrá recurrirse a métodos alternativos debidamente justificados, lo que permite adaptar las decisiones a la complejidad de cada caso.

Con esta actualización, la CNMC refuerza su papel como árbitro del mercado.

El endurecimiento del enfoque sancionador y la inclusión de los directivos en el radar elevan el nivel de exigencia para las empresas, en un entorno donde el cumplimiento normativo ya no es solo una cuestión corporativa, sino también personal.

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