La Comisión Europea impone aranceles a los coches eléctricos chinos para proteger la industria europea

La Comisión Europea ha confirmado este jueves la imposición de aranceles a los coches eléctricos chinos, como ya había anunciado el pasado 12 de junio. Estos aranceles, que se suman al 10% previamente aplicado por la Unión Europea a los vehículos chinos, oscilarán entre el 17% y cerca del 38%. La medida busca frenar la creciente presencia de vehículos asiáticos en el mercado europeo, una situación que ha generado preocupación en Bruselas ante el riesgo de repetir lo ocurrido con otras tecnologías verdes, como los paneles solares, donde la UE perdió su ventaja competitiva frente a los productores chinos.

Estos son los ajustes

La Comisión Europea ha realizado ajustes menores en algunos tramos de los aranceles tras las consultas de las últimas semanas. La industria automovilística alemana, la más importante de la Unión, se opone a la investigación lanzada por la Comisión en octubre pasado, que concluirá en octubre de este año con medidas definitivas tras concluir las consultas con Pekín y con los Estados miembros.

Según fuentes comunitarias, ha habido múltiples rondas de negociación entre funcionarios del Gobierno chino y la dirección general de Comercio de la Comisión Europea. El objetivo es alcanzar un «entendimiento común» de los hechos determinados en una investigación sin precedentes para el Ejecutivo comunitario y, en segundo lugar, intentar llegar a un acuerdo sobre las soluciones a adoptar. A nivel técnico, se han logrado «algunos progresos», según dichas fuentes.

Los aranceles no solo afectan a empresas chinas como BYD, Geely y SAIC, sino también a vehículos de marcas como BMW y Tesla producidos en China. La Comisión Europea acusa a Pekín de subvencionar masivamente la producción de estos vehículos y venderlos por debajo del precio de mercado gracias a la sobrecapacidad. Los aranceles buscan reducir la brecha de precios entre los vehículos asiáticos y los europeos, una diferencia que, según la dirección general de Comercio, se produce de manera artificial.

Europa dividida

El equipo de Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, es consciente de la dificultad de cambiar el modelo chino respecto a los coches eléctricos, pero pretende que Pekín haga algunas correcciones y cesiones para evitar dañar la industria europea, de la que dependen más de 12 millones de empleos.

Hacia finales de julio, el Consejo de la Unión Europea celebrará una primera votación no vinculante sobre la aplicación de estos aranceles, que servirá de referencia al Ejecutivo comunitario para los próximos meses de trabajo. La votación definitiva, que se celebraría en septiembre, requerirá una mayoría cualificada inversa: el 55% de los Estados miembros que representen al menos el 65% de la población para frenar los aranceles.

Actualmente, Francia, España e Italia apoyan la investigación de Bruselas, sumando un 40% de la población, lo que dificultaría que el Consejo tumbara los aranceles después del verano.

Esta medida subraya la determinación de la Comisión Europea de proteger su industria automovilística y de abordar las prácticas comerciales desleales que pueden amenazar la competitividad y los empleos en la Unión Europea.

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