La inversión extranjera directa recibida por España creció con fuerza durante la primera mitad del año. Entre enero y junio alcanzó los 12.446 millones de euros, un 31,2% más que en el mismo periodo de 2025.
Los datos proceden del Registro de Inversiones Extranjeras Datainvex, gestionado por la Secretaría de Estado de Comercio. Para el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa, el avance refleja la confianza de las empresas y fondos internacionales en la economía española y en las oportunidades que ofrece su tejido productivo.
La evolución también mejora los resultados del primer trimestre. Entre enero y marzo, España recibió 6.567 millones de euros, un 22,6% más. Esto significa que durante el segundo trimestre entraron alrededor de 5.879 millones adicionales.
La inversión extranjera directa se diferencia de las operaciones puramente financieras porque implica una participación estable en compañías, la adquisición de activos productivos o el desarrollo de proyectos empresariales. Por ello, suele considerarse un indicador del interés a largo plazo de los inversores internacionales.
Estados Unidos concentra el 23%
Estados Unidos se mantiene como el principal país inversor en España y concentra el 23% de todo el capital recibido durante el semestre. A partir del volumen total registrado, esta participación equivale a unos 2.860 millones de euros.
La inversión bruta procedente del país norteamericano creció un 84% respecto al mismo periodo de 2025, pese a la incertidumbre internacional y las tensiones comerciales existentes.
El dato refuerza una relación económica que va más allá del comercio. Estados Unidos ya era el principal origen del stock de inversión extranjera productiva acumulado en España, con una presencia destacada en actividades industriales, energéticas, financieras y tecnológicas.
Según los datos correspondientes a 2024, las empresas estadounidenses contaban con alrededor de 1.286 filiales en España y generaban unos 200.000 empleos. Esta implantación explica que los nuevos movimientos de capital se apoyen tanto en proyectos de nueva creación como en la ampliación de negocios que ya operan en el país. El Ministerio de Economía considera que el incremento confirma que España mantiene su atractivo para las grandes empresas y los fondos internacionales.
La inversión productiva gana terreno
Uno de los datos más relevantes del semestre es el crecimiento de los proyectos denominados greenfield. Este tipo de inversión está relacionado con la creación desde cero de instalaciones, empresas o nueva capacidad productiva.
La inversión greenfield aumentó más de un 52% durante los seis primeros meses del año. Su importancia radica en que suele tener un impacto directo sobre la actividad económica, al requerir nuevas instalaciones, contratación de trabajadores y compras a proveedores.
Junto a esta modalidad aparece la inversión brownfield, destinada a ampliar o modernizar activos e instalaciones ya existentes. Sumadas, ambas categorías concentraron el 30,5% de la inversión extranjera directa recibida por España.
En otras palabras, casi uno de cada tres euros captados se dirigió a poner en marcha nuevos proyectos o a reforzar capacidad productiva existente. Este componente permite distinguir las inversiones vinculadas al desarrollo empresarial de otras operaciones centradas en cambios de propiedad. La entrada de capital productivo también puede facilitar la transferencia de tecnología y conocimiento, además de integrar a las empresas españolas en cadenas internacionales de proveedores y distribución.
España, cuarta del mundo por proyectos
El crecimiento semestral coincide con una mejora de la posición española en los registros internacionales de nuevos proyectos. Según la base de datos fDi Markets, España fue durante los siete primeros meses de 2026 el cuarto país del mundo que más proyectos de inversión extranjera recibió. Solo Estados Unidos, Reino Unido e India se situaron por delante. Esta clasificación no mide únicamente el dinero movilizado, sino el número de proyectos anunciados por compañías extranjeras.
La posición resulta especialmente relevante porque coloca a España por delante de otras grandes economías en capacidad para atraer iniciativas empresariales internacionales. El Ministerio destaca que estos proyectos contribuyen a reforzar el tejido productivo y la presencia del país en las cadenas de valor globales.
El dato semestral continúa, además, la recuperación observada desde la segunda mitad de 2025. Durante el primer trimestre ya se había registrado una aceleración de la inversión y una mayor actividad en proyectos productivos.
Un stock superior a 627.000 millones
El flujo recibido durante estos seis meses se incorpora a una presencia extranjera ya elevada. Al cierre de 2024, el stock de inversión extranjera directa productiva en España alcanzaba los 627.795 millones de euros, un 1,6% más que el año anterior.
Las compañías participadas por capital extranjero sostienen más de dos millones de empleos, cerca del 10% del total nacional. Sus principales inversiones acumuladas se concentran en la industria manufacturera, la energía, el comercio y los servicios financieros.
Los 12.446 millones registrados hasta junio no equivalen a ese stock, sino al nuevo flujo de capital captado durante el semestre. Ambos datos ofrecen perspectivas distintas: uno refleja la inversión acumulada y el otro, las nuevas entradas realizadas en un periodo concreto.
El balance de la primera mitad de 2026 deja tres cifras principales: un crecimiento del 31,2%, una inversión total de 12.446 millones y un avance superior al 52% en los proyectos de nueva capacidad productiva. Estados Unidos continúa liderando la entrada de capital, mientras España se consolida entre los países que más proyectos internacionales atraen.
















