La Unión Europea ha dado este viernes el respaldo político definitivo al acuerdo comercial con Mercosur, tras lograr los Estados miembros la mayoría cualificada necesaria para su ratificación. El pacto, que llevaba más de 25 años de negociaciones, creará una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, con 750 millones de consumidores.
Los embajadores de los Veintisiete aprobaron el texto en una reunión clave en Bruselas, superando las dudas que habían provocado el aplazamiento de la votación en diciembre. La ratificación llega en un contexto de tensión geopolítica y de creciente necesidad de diversificar socios comerciales, ante la postura cada vez más hostil de Estados Unidos hacia el comercio internacional.
Para sacar adelante el acuerdo era imprescindible el apoyo de al menos el 55% de los países, que representaran como mínimo el 65% de la población de la UE. Pese a la oposición de Francia y Polonia, presionadas por sus sectores agrarios, y las reticencias de Austria, Hungría o Irlanda, el respaldo final de Italia resultó decisivo para desbloquear el proceso.
Eliminación de aranceles
El acuerdo estrechará las relaciones comerciales entre los 450 millones de consumidores europeos y los 200 millones de ciudadanos de Mercosur, integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
El núcleo del pacto es la eliminación de aranceles que actualmente gravan las exportaciones europeas, considerados “prohibitivos” por Bruselas. Productos agroalimentarios como el vino, las bebidas alcohólicas y los refrescos soportan tasas de hasta el 35%, mientras que el queso paga un 28%, el aceite de oliva un 10% y productos como el chocolate o la bollería, en torno al 20%.
En conjunto, Mercosur eliminará aranceles al 93% de las exportaciones europeas, mientras que la UE liberalizará el 82% de las importaciones agroalimentarias procedentes del bloque sudamericano.
El acuerdo también beneficiará de forma significativa a la industria europea. Los aranceles a los bienes industriales se eliminarán de forma progresiva en un plazo de diez años, favoreciendo especialmente a sectores como el automóvil, la moda, el cuero, la maquinaria y los productos químicos y farmacéuticos, actualmente gravados con tasas de hasta el 35%.
Según estimaciones de la Comisión Europea, el desmantelamiento arancelario permitirá a las empresas comunitarias un ahorro de hasta 4.000 millones de euros anuales, otorgándoles además una ventaja competitiva frente a otros países que siguen enfrentándose a elevadas barreras comerciales en la región.

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