Lagarde abre la puerta a subir tipos si la inflación se desvía del 2%

Christine Lagarde, presidenta del BCEChristine Lagarde, presidenta del BCE

El Banco Central Europeo empieza a preparar el terreno. Su presidenta, Christine Lagarde, ha advertido que incluso una desviación moderada de la inflación respecto al objetivo del 2% podría justificar un giro en la política monetaria, en un contexto marcado por la escalada de tensiones en Oriente Próximo.

Aunque el BCE ha optado por mantener los tipos sin cambios en su última reunión, el repunte de los precios energéticos derivado del conflicto en Irán amenaza con alterar el escenario.

Lagarde reconoce que la institución no puede actuar directamente sobre el coste de la energía, pero sí debe vigilar cómo este se traslada al conjunto de la economía.

El foco está en los llamados efectos de segunda ronda. El riesgo no es solo el encarecimiento del gas o el petróleo, sino su impacto en salarios, expectativas de inflación y precios finales, factores que podrían consolidar una dinámica inflacionaria más persistente.

En este contexto, el BCE se mueve con cautela. La respuesta dependerá de la intensidad, duración y propagación del shock energético, ha señalado Lagarde, dejando claro que cualquier decisión sobre tipos se basará en un análisis detallado de estos elementos.

Lo que ve Lagarde

Los escenarios que maneja la institución reflejan la incertidumbre actual. En el caso más favorable, el petróleo se mantendría en torno a los 90 dólares y el gas en 50 euros por MWh, con una inflación contenida en el 2,6% en 2026.

Sin embargo, en escenarios más tensos, los precios energéticos podrían dispararse hasta 145 dólares el barril y 106 euros por MWh, empujando la inflación hasta el 4,8%.

El impacto no se limitaría a los precios. El crecimiento económico también se vería afectado, con previsiones que oscilan entre el 0,4% y el 0,9% según la evolución del conflicto.

Un entorno de menor actividad y mayor inflación complicaría la hoja de ruta del BCE.

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