Lagarde celebra la paz entre EEUU-Irán

Christine Lagarde, presidenta del BCEChristine Lagarde, presidenta del BCE

La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha recibido con optimismo el acuerdo alcanzado entre Estados Unidos e Irán para poner fin al conflicto y reabrir el estratégico estrecho de Ormuz, aunque ha advertido de que los riesgos para la economía global aún no han desaparecido.

La máxima responsable de la política monetaria europea calificó el pacto como una “buena noticia”, especialmente por el compromiso de reabrir y desminar una de las rutas marítimas más importantes del mundo para el transporte de petróleo y gas. Durante las últimas semanas, el cierre del estrecho había generado una fuerte volatilidad en los mercados energéticos y alimentado nuevas presiones inflacionistas a nivel global.

Acuerdo Trump-Irán

El anuncio llega después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmara un acuerdo con Irán que contempla el levantamiento inmediato del bloqueo de Ormuz. Según el mandatario estadounidense, la reapertura permitirá restablecer el flujo normal de petróleo hacia los mercados internacionales y contribuirá a estabilizar el suministro energético mundial.

Sin embargo, Lagarde ha pedido prudencia. Aunque considera que la desescalada es positiva para la economía global, recordó que todavía existen cuestiones pendientes relacionadas con el programa nuclear iraní y otros aspectos geopolíticos que podrían generar nuevas tensiones.

Las declaraciones de la presidenta del BCE coinciden además con una decisión clave para la economía europea. La institución elevó recientemente los tipos de interés en 25 puntos básicos, situando la facilidad de depósito en el 2,25%, una medida adoptada para evitar que el encarecimiento de la energía termine trasladándose al conjunto de la economía.

Lagarde explicó que el BCE ha comenzado a detectar los denominados efectos de segunda ronda, un fenómeno que se produce cuando el aumento de los costes energéticos acaba impactando en salarios, servicios y otros bienes de consumo. Según la banquera francesa, actuar con rapidez es fundamental para evitar que la inflación vuelva a consolidarse.

El mensaje del BCE es claro: aunque la paz en Oriente Próximo reduce una de las principales amenazas para la economía mundial, la batalla contra la inflación todavía no ha terminado. Y para Europa, mantener la estabilidad de precios sigue siendo la máxima prioridad.

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