“La subida de tipos de interés estaba justificada en todos los escenarios considerados”. Con esa afirmación, la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, defendió en Sintra (Portugal) la decisión adoptada por la institución de elevar el precio del dinero este mes.
“Fue una decisión deliberadamente sólida. Y nada de lo observado desde entonces ha puesto en duda esta valoración”, añadió durante la cena inaugural del Foro de Bancos Centrales.
La intervención de Lagarde se produjo en un contexto marcado por la incertidumbre económica y geopolítica.
La responsable del BCE aprovechó el encuentro para reivindicar la forma en que la institución toma y comunica sus decisiones, insistiendo en que el proceso busca responder con solidez a distintos escenarios posibles.
¿Qué defiende Lagarde?
La presidenta explicó que el BCE fundamenta sus decisiones sobre los tipos de interés en tres criterios: las perspectivas de inflación, la evolución de la inflación subyacente y la intensidad con la que la política monetaria se transmite a la economía.
Según expuso, ese marco es ampliamente conocido por los mercados, lo que permite que parte del efecto de las decisiones se produzca incluso antes de que sean aprobadas.
“La política monetaria comienza a surtir efecto antes de que adoptemos una decisión. Y eso nos permite ganar tiempo para analizar la evolución de las perturbaciones antes de comprometernos con una línea de actuación, lo que es especialmente valioso en un contexto de elevada incertidumbre”, afirmó Lagarde, al marcar diferencias con el debate abierto en Estados Unidos sobre el grado de anticipación que deben ofrecer los bancos centrales.
Durante su intervención, la presidenta también puso el foco en el análisis de escenarios como herramienta clave para afrontar un entorno cambiante.
“Nos permite analizar si una decisión de política monetaria sigue siendo válida en un conjunto de escenarios plausibles y anticipar las condiciones en las que sería necesario cambiar de rumbo”, señaló.
Lagarde explicó que, además de los escenarios adverso y severo elaborados previamente, el BCE incorporó un escenario moderado con precios de la energía inferiores a los previstos, con el objetivo de evaluar la consistencia de su estrategia.
Lo que ve el BCE
El contexto económico sigue condicionado por el conflicto en Oriente Próximo, que ha afectado al proceso de moderación de la inflación en la zona euro.
Las previsiones del BCE apuntan a un crecimiento del 0,8% este año, del 1,2% en 2027 y del 1,5% en 2028.
Al mismo tiempo, la institución ha revisado al alza sus expectativas de inflación tras situarse en el 3,2% en mayo, frente al 3% registrado en abril, impulsada por el encarecimiento de la energía.
En ese escenario, el BCE mantiene su objetivo de evitar una nueva espiral inflacionista sin comprometer aún más el crecimiento económico.
Lagarde dejó claro que, a juicio de la institución, la subida de tipos aprobada este mes continúa plenamente respaldada por el análisis realizado y por la evolución observada desde entonces.

Christine Lagarde, presidenta del BCE