La creciente tensión geopolítica en Oriente Próximo vuelve a sacudir a los mercados financieros globales. Las principales Bolsas internacionales registran un comportamiento irregular, mientras el precio del petróleo mantiene una fuerte tendencia alcista ante la ausencia de señales que apunten al final del conflicto entre Irán e Israel.
El barril de brent, referencia en Europa, supera los 104 dólares, tras repuntar cerca de un 4% impulsado por los ataques a infraestructuras energéticas en el golfo Pérsico. La situación se ha agravado después de que Irán incendiara un importante yacimiento de gas, intensificando los temores sobre el suministro global.
En este contexto, el estrecho de Ormuz —clave para el tránsito de aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de energía— se convierte en el principal foco de preocupación. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha solicitado apoyo internacional para proteger esta vía estratégica, aunque desde Unión Europea se han desmarcado, afirmando que “no es la guerra de Europa”.
Presión sobre los bancos centrales
El encarecimiento de la energía añade presión a los bancos centrales, que esta semana afrontan decisiones clave sobre los tipos de interés. Instituciones como la Reserva Federal, el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra evalúan el impacto inflacionario del conflicto.
Aunque se prevé que mantengan sin cambios el precio del dinero, el Banco de la Reserva de Australia ha tomado la delantera al subir los tipos de interés por segunda vez consecutiva. La decisión, adoptada por un estrecho margen, provocó una caída del dólar australiano y refleja la división interna sobre cómo responder al shock energético.
Desde el Banco de Pagos Internacionales se ha recomendado cautela, sugiriendo que este tipo de crisis de oferta puede requerir una respuesta menos agresiva por parte de la política monetaria.
Mercados asiáticos y Wall Street
En Asia, los mercados muestran señales mixtas: el índice Nikkei japonés avanza ligeramente, mientras que Shanghái se mantiene plano y Hong Kong registra subidas moderadas. Este comportamiento sigue el rebote previo de S&P 500 en Wall Street, que logró romper una racha negativa de cuatro sesiones.
Sin embargo, los futuros estadounidenses anticipan una apertura a la baja, reflejando la persistente incertidumbre.
Un conflicto sin horizonte claro
La guerra en Irán continúa sin visos de resolución a corto plazo. La posible postergación de una cumbre entre Estados Unidos y China añade más incertidumbre al escenario global, lo que podría prolongar la volatilidad en los mercados.
Analistas advierten que, mientras persista la tensión en Oriente Próximo, los mercados bursátiles seguirán bajo presión y el petróleo podría mantenerse en niveles elevados, alimentando el riesgo de una inflación más persistente a nivel mundial.

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