El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, ha anunciado oficialmente la renuncia de la ciudad a ser sede del Mundial de Fútbol 2030, tras una reunión con representantes del Málaga CF, las peñas y la grada de animación. La decisión se toma a solo cinco años del evento y marca un giro en la planificación del campeonato en España.
“Elegimos el Club, elegimos la afición”
De la Torre ha justificado la renuncia con un mensaje claro: “Si al final hay que elegir entre el Mundial y el Club, nosotros elegimos el Club, la afición”. El regidor ha insistido en que el calendario era demasiado ajustado y los riesgos logísticos elevados: “No queríamos correr riesgos que afectaran ni al Club ni al cumplimiento de plazos”.
Infraestructura insuficiente y plazos límite
El proyecto mundialista implicaba una reforma integral de La Rosaleda, para ampliar su aforo hasta los 45.000 espectadores antes de finales de 2028, así como la adecuación del Estadio de Atletismo como sede provisional del Málaga CF, con un mínimo de 25.000 asientos. Sin embargo, no había garantías de que ambas obras pudieran ejecutarse a tiempo.
Málaga había sido designada en 2024 como una de las 12 sedes españolas del Mundial, aunque su candidatura era la más comprometida desde el punto de vista técnico y económico. Se estimaban inversiones superiores a los 230 millones de euros, con la propiedad del estadio dividida entre el Ayuntamiento, la Junta de Andalucía y la Diputación.
Valencia, candidata de relevo
La renuncia de Málaga abre la puerta a Valencia, cuya candidatura como sede alternativa ya ha sido conversada entre De la Torre y representantes de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF). “España tiene alternativas magníficas”, ha asegurado el alcalde, quien ha reiterado que esta decisión “no supone ningún perjuicio a la marca España ni a la marca Málaga”.
Reacciones políticas y pleno extraordinario
La decisión ha provocado fuertes críticas en el ámbito político local. PSOE, Con Málaga y Vox han calificado la renuncia como un “enorme fracaso”, “fiasco” y “fraude político”, respectivamente. El Ayuntamiento celebrará un pleno extraordinario el 24 de julio para debatir el asunto y las consecuencias institucionales de esta renuncia.
Una ciudad sin estadio, ni club competitivo
“Somos una ciudad de Mundial, pero no tenemos ni estadio a la altura, ni tampoco el club que quisiéramos tener”, reconoció el alcalde, reflejando la difícil realidad deportiva y estructural que ha pesado en la decisión.
Con esta retirada, Málaga da un paso atrás en el escenario internacional, priorizando su compromiso con el Málaga CF y su afición, y dejando a Valencia como una seria aspirante a entrar en la lista definitiva de sedes para el Mundial 2030.

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