Microcredenciales: sin reconocimiento no hay valor

Aunque emergen como una solución flexible para responder a la creciente demanda de nuevas habilidades en un mercado laboral transformado por la digitalización y la IA, su adopción en España requiere superar retos regulatorios, de coordinación y de credibilidad para consolidar su impacto

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La irrupción de la inteligencia artificial (IA) y la digitalización está acelerando el auge de las microcredenciales en España. El proceso formativo, que surge como una herramienta para la adquisición de habilidades específicas de forma exprés, promete impulsar la especialización en competencias concretas y la adaptación a las necesidades cambiantes de los profesionales y empresas. ¿El gran objetivo?: Reducir la gran brecha entre las habilidades demandadas por el mercado y las realmente disponibles.

“Sin duda, las microcredenciales van a jugar un papel decisivo en un contexto marcado por transformaciones tecnológicas, ecológicas y demográficas que están generando un desajuste constante entre las competencias demandadas y las disponibles en la población activa”, augura Juan Carlos Tejeda, director del Departamento de Educación y Formación de CEOE. Y añade: “Al facilitar una formación más ajustada a las necesidades reales del mercado, van a contribuir a mejorar la empleabilidad de las personas trabajadoras y a reforzar nuestra maltrecha competitividad”.

La oferta es casi ‘a la medida’. El vicerrector adjunto de Formación Permanente de la UNED, Agustín Caminero, asegura que “cuando se identifica una necesidad en el mercado laboral, en la UNED podemos crear una nueva microcredencial que cubra dicha necesidad en apenas un mes de trámites administrativos, mientras que crear un programa de grado o postgrado universitario requiere varios años de trabajo”. El reto está en superar “el riesgo de fragmentación del conocimiento”, al centrarse en habilidades concretas sin garantizar una formación integral.

Ahora bien, su implantación en España enfrenta grandes desafíos. La falta de una regulación homogénea genera confusión entre universidades, empleadores y estudiantes, mientras que la ausencia de estrategias coordinadas de comunicación y validación dificulta su escalabilidad y consolidación. De ahí que garantizar la credibilidad de estas certificaciones será clave para su éxito a largo plazo.

Juan Carlos Tejeda, director del Departamento de Educación y Formación de CEOE

El vicerrector adjunto de Formación Permanente de la UNED, Agustín Caminero

PRIMEROS PASOS

La Xunta de Galicia buscó dar un paso adelante y, en enero de 2026, aprobó un decreto para ser “pionera en España en la regulación de las microcredenciales” y regular el Marco Galego de Microcredenciais para o Traballo. Zeltia Lado, directora general de Formación y Cualificación para el Empleo, explica a Business People que la región cuenta, por primera vez, con “un sistema oficial que permitirá a las empresas crear formación corta, práctica y certificada según sus necesidades reales, a la vez que se facilita a las personas trabajadoras acreditar competencias específicas de forma ágil y reconocida, sin depender de itinerarios largos o rígidos”.

Lado detalla que este nuevo marco permitirá que empresas, clústeres, asociaciones profesionales o colegios profesionales de cualquier sector puedan, una vez acreditados, crear formación específica para las competencias que realmente necesitan, sin depender de catálogos cerrados o centralizados. Además, recuerdan que se trata de un modelo que se complementa con el resto de la oferta formativa, se alinea con las recomendaciones de la UE y contribuye a mejorar la empleabilidad y a reforzar la competitividad empresarial.

Desde la CEOE valoran positivamente la iniciativa de Galicia. No obstante, defienden que la “regulación debe construirse dentro de un marco común y coordinado”, ya que temen que iniciativas aisladas podrían “fragmentar el sistema”. Para Tejeda, la prioridad es “asegurar que cualquier microcredencial tenga reconocimiento, calidad y portabilidad en todo el territorio”. Una fórmula que, según explica, “sólo puede garantizarse si existe una arquitectura normativa coherente entre los sistemas de Formación Profesional, Formación para el Empleo y Universidad”.

“La implantación de un marco regulatorio a nivel estatal o europeo resulta fundamental para garantizar la coherencia, calidad y reconocimiento de las microcredenciales”, insiste Caminero. A su entender, dicho marco debería incluir aspectos clave como una definición estandarizada de microcredencial, su vinculación con el Marco Europeo de Cualificaciones (EQF) y mecanismos de aseguramiento de la calidad alineados con estándares europeos. Sin olvidar contemplar su reconocimiento académico mediante sistemas de créditos transferibles (ECTS), así como el uso de credenciales digitales verificables.

Juan Carlos Tejeda, director del Departamento de Educación y Formación de CEOE

Zeltia Lado, directora general de Formación y Cualificación para el Empleo de la Xunta de Galicia

DIAMANTE EN BRUTO

A la espera de una regulación nacional, los sectores que más se están beneficiando de esta formación especializada son aquellos vinculados a la digitalización, la IA, la sostenibilidad y la salud. Tejeda, de la CEOE, pone el foco en las áreas de la digitalización, la industria tecnológica, la energía, la sostenibilidad, la logística, la salud, el comercio y el marketing o sectores vinculados a la transición ‘verde’ y a la transformación industrial.

Si bien se trata de un proceso formativo prometedor, existen barreras que se deben superar si se busca una adopción masiva por parte de las empresas españolas. Al margen del comentado marco común regulatorio (que es prioritario), Tejeda considera “esencial” que las compañías participen en el diseño y actualización de estas credenciales, “porque sólo tendrán valor si responden a necesidades concretas del tejido productivo”. También queda aún por superar el gran reto de la confianza. “Las empresas necesitan garantías claras sobre la calidad, la evaluación y la trazabilidad de estas formaciones”, sentencia el director de la CEOE.

Aunque se prevé que, durante los próximos años, las microcredenciales se consoliden como un elemento complementario dentro de la oferta académica universitaria, el verdadero cambio de paradigma podrá llegar en la próxima década. Caminero, de la UNED, prevé que “podría producirse una evolución hacia modelos híbridos en los que las titulaciones se construyan parcialmente y con limitaciones mediante la acumulación de microcredenciales”. Eso sí, ve “inviable” que lleguen a sustituir a los programas tradicionales.

El cambio no será solo académico. En el caso de las empresas, el impacto esperado es igualmente profundo. “Permitirán formar equipos de manera modular, ágil y alineada con necesidades reales del negocio, lo que incrementa la productividad y acelera la adopción de nuevas tecnologías o procesos”, indica Tejeda. Y es que, como recordaba Peter Drucker, padre del management moderno: “La mejor manera de predecir el futuro es crearlo”.


Productividad y competitividad

JUAN CARLOS TEJEDA, DIRECTOR DEL DEPARTAMENTO DE EDUCACIÓN Y FORMACIÓN DE CEOE, DESVELA EL IMPACTO QUE TENDRÁN LAS MICROCREDENCIALES EN EL SECTOR ECONÓMICO NACIONAL

Juan Carlos Tejeda, director del Departamento de Educación y Formación de CEOE

Juan Carlos Tejeda, director del Departamento de Educación y Formación de CEOE

¿Qué tipo de colaboración esperan entre empresas, Administraciones Públicas y proveedores de formación para que las microcredenciales sean efectivas y reconocidas?

Resulta imprescindible que trabajen bajo un marco común y coordinado que garantice su calidad, comparabilidad y utilidad real en el mercado laboral. Esto implica establecer mecanismos estables de cooperación entre las autoridades educativas y las laborales (no siempre coordinadas), centros formativos y agentes sociales, de forma que las microcredenciales se diseñen a partir de necesidades reales del tejido productivo, cuenten con criterios claros de evaluación y trazabilidad y puedan integrarse, sin fricciones, en los distintos sistemas de cualificaciones y plataformas de registro y reconocimiento. Solo así se puede asegurar que su valor sea comprensible para las empresas y acumulable para los trabajadores en itinerarios formativos coherentes.

¿Qué impacto esperan que tengan en la empleabilidad, productividad y competitividad?

Las microcredenciales están llamadas a convertirse en una palanca decisiva para mejorar la empleabilidad, la productividad y la competitividad de las empresas españolas, a pesar de que estamos al inicio del camino (otros países europeos llevan más de 25 años utilizándolas). Su principal aportación es que permiten a los trabajadores adquirir competencias muy específicas en plazos muy breves, algo esencial en un mercado laboral donde la tecnología, la digitalización y la transición ‘verde’ avanzan más rápido que los sistemas formativos tradicionales. Esto facilita la recualificación continua, reduce el desajuste entre oferta y demanda de talento y abre oportunidades laborales a colectivos que necesitan itinerarios más flexibles, como los jóvenes, los profesionales sénior o las personas en transición sectorial.

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