Desde este 12 de agosto comienzan a aplicarse los cambios generales del nuevo reglamento europeo de envases, una normativa que afectará progresivamente a fabricantes, supermercados y empresas de hostelería y que tendrá sus principales efectos durante los próximos años.
Los supermercados afrontan una de las transformaciones más relevantes. Tendrán que adaptar sus envases, revisar a sus proveedores y prepararse para el futuro sistema de devolución de botellas y latas, que obligará a reorganizar espacios y procesos en los establecimientos.
Uno de los principales retos será la falta de espacio, especialmente en las tiendas urbanas más pequeñas. Los comercios podrían necesitar zonas para almacenar temporalmente los envases devueltos y, en algunos casos, instalar y mantener máquinas de retorno.
¿Qué pasa con la sostenibilidad de los envases?
La nueva regulación también introduce obligaciones sobre sostenibilidad, etiquetado, responsabilidad de los productores y control de los envases. Su aplicación será gradual y se extenderá hasta 2030, 2035 y 2040, según la medida.
Para la hostelería, uno de los cambios más visibles llegará en 2030, cuando se restrinjan determinados envases de plástico de un solo uso, incluidos algunos sobres individuales de salsas, azúcar y condimentos. Los establecimientos deberán recurrir a dispensadores, recipientes rellenables u otros formatos.
Además, desde 2030, al menos el 40% de determinados envases utilizados para transportar mercancías dentro de la UE deberá ser reutilizable.
Las empresas advierten de que esta transición elevará sus costes, aunque no existe una estimación oficial de una subida de precios para los consumidores. El impacto dependerá de cómo cada compañía asuma las inversiones y adapte sus procesos.






