Un proyecto valorado en 1.500 millones de dólares australianos y llamado a convertirse en el rascacielos más alto de Australia ha saltado por los aires antes incluso de iniciar los trámites urbanísticos.
La Organización Trump anunció su retirada del desarrollo inmobiliario previsto en Gold Coast apenas tres meses después de firmar el acuerdo con la promotora australiana Altus Property Group.
La operación contemplaba levantar una torre de lujo de 340 metros y 91 plantas bajo la marca Trump, con hotel de seis estrellas, apartamentos premium, comercios, restaurantes y espacios de ocio frente al océano Pacífico.
El complejo aspiraba además a convertirse en uno de los mayores desarrollos turísticos de Queensland.
El fracaso del proyecto refleja cómo la volatilidad política y reputacional empieza a impactar también en los negocios inmobiliarios vinculados a la marca Trump fuera de Estados Unidos.
La Organización Trump atribuyó la ruptura a incumplimientos financieros de su socio australiano.
“Tras meses de negociaciones y promesas vacías, una tras otra, sobre un supuesto proyecto de 1.500 millones de dólares australianos, Altus Property Group no pudo cumplir con la obligación financiera más básica que debía abonarse al firmarse el acuerdo”, afirmó un portavoz del grupo en declaraciones remitidas a Reuters.
Desde Australia, la promotora ofreció una explicación distinta. El director ejecutivo de Altus Property Group, David Young, sostuvo que la marca Trump se había vuelto “tóxica para los australianos” tras los últimos acontecimientos internacionales y el inicio de la guerra contra Irán.
¿Qué pasó con el rascacielos de Trump?
La presión social sobre el proyecto comenzó a crecer en paralelo a la exposición política del presidente estadounidense.
Según explicó Young, distintas organizaciones australianas llegaron a reunir 120.000 firmas contra el desarrollo del inmueble. En la campaña de oposición, los firmantes aseguraban sentirse “profundamente incómodos con la marca Trump y lo que representa”.
Pese a la ruptura, el empresario australiano negó un deterioro de la relación con la familia Trump. “No hay acritud entre la familia Trump y yo” y “Es puro negocio”, aseguró.
El proyecto tampoco había superado aún el filtro administrativo. El vicealcalde interino de Gold Coast, Mark Hammel, ya había advertido en febrero que no existía una solicitud formal presentada ante el ayuntamiento para autorizar la construcción.
La retirada deja en suspenso uno de los mayores proyectos inmobiliarios anunciados este año en Australia y evidencia las dificultades de trasladar determinadas marcas políticas al negocio internacional del lujo.