La tensión comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea vuelve a escalar. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha advertido de que impondrá un arancel del 100% a las importaciones procedentes de cualquier país europeo que grave los servicios digitales prestados por empresas estadounidenses, una medida que podría reabrir un conflicto económico entre ambas potencias.
El anuncio llega en un momento en el que Bruselas estudia coordinar un impuesto común sobre las grandes plataformas tecnológicas, una iniciativa que Washington considera discriminatoria para sus compañías.
¿Qué ha anunciado Donald Trump?
A través de un mensaje difundido en redes sociales, Trump aseguró que cualquier país europeo que apruebe un impuesto sobre los servicios digitales de empresas estadounidenses será objeto de un arancel “inmediato” del 100% sobre todos los bienes exportados a Estados Unidos.
El presidente estadounidense añadió que esa medida prevalecería incluso sobre los acuerdos comerciales ya existentes, dejando claro que la Administración norteamericana respondería de forma automática si alguno de sus socios europeos avanza con este tipo de gravámenes.
¿Por qué genera tanta polémica la tasa digital?
El denominado impuesto sobre los servicios digitales busca gravar parte de los ingresos obtenidos por grandes plataformas tecnológicas en aquellos países donde realmente generan negocio, independientemente del lugar en el que tengan fijada su sede fiscal.
La medida afecta especialmente a compañías dedicadas a los motores de búsqueda, las redes sociales, la publicidad digital y los mercados en línea, sectores dominados en gran medida por empresas estadounidenses.
Para Washington, este tipo de impuestos supone un trato desigual hacia sus multinacionales tecnológicas, mientras que los gobiernos europeos defienden que pretende adaptar la fiscalidad a la economía digital.
¿Qué países ya aplican este impuesto?
Varios Estados europeos cuentan desde hace años con figuras fiscales similares. Entre ellos se encuentran España, Francia, Italia, Austria, Hungría y el Reino Unido, que gravan determinadas actividades digitales desarrolladas dentro de sus fronteras.
Ahora, la posibilidad de armonizar esta tributación a escala comunitaria ha vuelto a situar el asunto en el centro del debate entre Bruselas y Washington.
¿Es la primera vez que Trump utiliza la amenaza de los aranceles?
No. Durante sus diferentes etapas al frente de la Casa Blanca, Trump ha recurrido en numerosas ocasiones a los aranceles como herramienta de presión en las negociaciones comerciales.
En las últimas semanas ya había advertido a Francia de posibles gravámenes sobre sus exportaciones si mantenía el impuesto aplicado a los servicios digitales. También lanzó mensajes similares hacia el Reino Unido, insistiendo en que este tipo de tasas perjudican de forma directa a las empresas tecnológicas estadounidenses.
¿Qué consecuencias podría tener un nuevo conflicto comercial?
Una escalada arancelaria entre Estados Unidos y la Unión Europea afectaría tanto al comercio como a la confianza de los mercados internacionales. Sectores como el automóvil, la alimentación, la industria manufacturera o el lujo podrían verse especialmente expuestos si ambas partes responden con nuevas medidas comerciales.
Por el momento, la Comisión Europea mantiene abiertas las conversaciones sobre una posible regulación común de la fiscalidad digital, mientras Estados Unidos deja claro que considera esta cuestión una línea roja en sus relaciones comerciales con sus principales socios europeos.

Donald Trump y los aranceles