El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado una pausa estratégica en el conflicto con Irán: cinco días sin ataques contra infraestructuras energéticas clave, en un movimiento que combina presión militar con apertura diplomática.
El mensaje, publicado en su red Truth Social, llega tras lo que el propio mandatario calificó como “conversaciones muy positivas y productivas” entre Washington y Teherán.
El giro supone un cambio relevante respecto al ultimátum lanzado apenas días antes, cuando la Casa Blanca amenazaba con intensificar los bombardeos si no se cumplían sus exigencias.
La decisión no es menor. Trump ha ordenado a su Departamento de Defensa posponer las operaciones previstas contra centrales eléctricas iraníes, condicionando esta tregua a “el éxito de las reuniones y conversaciones en curso”.
En otras palabras, la diplomacia gana tiempo, pero bajo una presión latente.
Desde el lado iraní, el tono sigue siendo duro. La Guardia Revolucionaria ha advertido que responderá “de la misma manera” ante cualquier ataque, mientras que el Consejo de Defensa ha ido más allá al amenazar con minar las rutas del golfo Pérsico, uno de los principales corredores energéticos del mundo.
Este punto es clave para entender la reacción inmediata de los mercados. El estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo global, se ha convertido en el epicentro de la tensión. Cualquier interrupción prolongada podría tener efectos devastadores sobre el suministro energético y los precios internacionales.
El petróleo tras el anuncio de Trump
Sin embargo, el anuncio de Trump ha generado un alivio inmediato. El petróleo ha vuelto a caer por debajo de los 100 dólares por barril, rompiendo una racha de subidas impulsadas por el temor a una escalada bélica.
El Brent llegó a desplomarse hasta los 92 dólares tras conocerse la noticia.
Las bolsas europeas también han reaccionado en positivo. El Ibex 35 ha recuperado los 17.000 puntos tras una jornada que comenzó con fuertes caídas, reflejando cómo la desescalada, aunque temporal, reduce la prima de riesgo geopolítico.
Otros activos refugio, como el oro y la plata, han retrocedido, mientras que el gas natural también ha moderado su precio.
El mensaje del mercado es claro: cualquier señal de distensión, por frágil que sea, tiene un impacto inmediato.
En este contexto, la tregua de cinco días no solo es un movimiento militar, sino también una maniobra con implicaciones directas sobre la estabilidad económica global. El reloj diplomático ya está en marcha.

EE.UU. e Irán