El tablero de la política monetaria estadounidense vuelve a agitarse. Donald Trump anunciará este viernes el nombre de su candidato para presidir la Reserva Federal (Fed), un movimiento estratégico que marcará el rumbo económico del país en los próximos años. Según fuentes citadas por Bloomberg, el elegido sería Kevin Warsh, exgobernador del banco central y uno de los perfiles más mencionados en las quinielas financieras de Washington.
Durante el estreno del documental de Melania Trump en el Trump-Kennedy Center, el presidente adelantó ante los medios que ya ha tomado su decisión. “He elegido a una persona muy válida para dirigir la Reserva Federal”, afirmó, confirmando que el anuncio oficial se producirá en las próximas horas, pese a haber señalado anteriormente que lo haría la próxima semana.
Jerome Powell termina en mayo
El contexto no es menor. El mandato de Jerome Powell concluye en mayo y la relación entre el actual presidente de la Fed y Trump atraviesa uno de sus momentos más tensos. El líder republicano ha sido especialmente crítico con la política de tipos aplicada por el banco central, reclamando un ritmo más agresivo en las bajadas de los tipos de interés para estimular el crecimiento económico. Powell, por su parte, ha reiterado su defensa de la independencia institucional y ha rechazado cualquier presión política en la toma de decisiones.
A esta situación se suma un nuevo foco de atención: Powell reconoció recientemente estar bajo investigación federal por su testimonio ante el Congreso en relación con la costosa renovación de la sede de la Reserva Federal. Un elemento que añade más ruido a un escenario ya de por sí cargado de tensión institucional.
En paralelo, la Fed decidió esta semana mantener los tipos de interés estables, tras haber ejecutado tres recortes consecutivos desde septiembre de 2024, cuando inició el actual ciclo bajista. Una decisión que no ha terminado de convencer a la Casa Blanca, que apuesta por una política monetaria más expansiva.
Si finalmente se confirma el nombramiento de Warsh, el mensaje será claro: Trump busca imprimir un giro más alineado con su visión económica en el organismo más influyente del sistema financiero estadounidense. Para los mercados, inversores y empresas, el anuncio no será solo un cambio de nombre, sino una señal clave sobre el futuro del dinero, el crédito y la estabilidad económica global.

















