Trump ordena cortar todo el comercio con España

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Donald Trump ha vuelto a colocar a España en el centro de su discurso internacional. Durante una comparecencia junto al secretario general de la OTAN, Mark Rutte, el presidente de Estados Unidos cargó contra el Gobierno español por su postura en materia de gasto en defensa y llegó a pedir a su secretario del Tesoro, Scott Bessent, que cortara las relaciones comerciales con España.

Las declaraciones se produjeron en el marco de la cumbre de la OTAN y vuelven a evidenciar las diferencias entre Washington y Madrid respecto al compromiso de inversión militar. Trump calificó a España como “un socio terrible” dentro de la Alianza y criticó que el país mantenga un objetivo de gasto del 2,1% del PIB, lejos del 5% que el mandatario estadounidense defiende para los miembros de la organización.

Trump no quiere hacer negocios con España

En su intervención, el presidente norteamericano aseguró que no quería “hacer negocios con España” e instó públicamente a estudiar un corte de las relaciones comerciales, unas declaraciones que, de confirmarse con medidas concretas, supondrían un nuevo foco de tensión entre ambos países.

Sin embargo, por el momento no se ha anunciado ninguna medida oficial que modifique el marco comercial entre Estados Unidos y España. Además, las relaciones comerciales entre ambos países se desarrollan dentro del marco de la Unión Europea, por lo que decisiones de este tipo no dependen únicamente de acuerdos bilaterales.

Desde Moncloa restaron importancia a las palabras de Trump y aseguraron recibirlas “con tranquilidad”. Fuentes del Ejecutivo recordaron que las relaciones económicas entre ambos países son beneficiosas para ambas partes y subrayaron que la política comercial está canalizada a través de la Unión Europea, por lo que no puede dirigirse de forma unilateral contra un Estado miembro.

Estados Unidos continúa siendo uno de los principales socios comerciales de España fuera de la UE, especialmente en sectores como la industria, la energía, la alimentación y los servicios. Por ello, cualquier cambio en las relaciones económicas tendría un impacto relevante para empresas e inversores, aunque por ahora las declaraciones de Trump no se han traducido en decisiones ejecutivas.

Con este nuevo episodio, el debate sobre el gasto en defensa vuelve a trasladarse al terreno económico, en un momento en el que las relaciones transatlánticas siguen marcadas por las diferencias sobre seguridad, comercio y política internacional.

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