Bruselas ha decidido acelerar. La Comisión Europea aplicará de forma provisional la parte comercial del acuerdo con Mercosur, tras la ratificación de Argentina y Uruguay.
Después de 26 años de negociación, el pacto comienza a desplegar efectos reales, aunque su aprobación definitiva sigue pendiente.
La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, defendió la decisión con un mensaje claro: “Nuestros ciudadanos tienen que ver los beneficios lo antes posible”.
Según explicó, el Consejo Europeo autorizó en enero la activación provisional tras la primera ratificación sudamericana, y tras semanas de consultas con los Estados miembros y el Parlamento, Bruselas ha decidido avanzar.
El movimiento no está exento de fricción política. El Parlamento Europeo ha elevado el texto al Tribunal de Justicia de la UE para verificar su compatibilidad con los Tratados.
El dictamen podría tardar hasta dos años, lo que retrasa la votación final, pero no impide que la parte comercial comience a funcionar.
En clave empresarial, las cifras son contundentes. El acuerdo prevé la eliminación de aranceles sobre el 91% de las exportaciones europeas al Mercosur y del 92% en sentido inverso.
Bruselas calcula un ahorro potencial de 4.000 millones de euros anuales en tasas, un alivio directo para compañías exportadoras.
Lo que trae el Mercosur
Para España, con fuerte presencia en sectores como agroalimentación, automoción, infraestructuras y servicios financieros, el tratado abre oportunidades en un mercado de más de 260 millones de consumidores.
Además, se liberalizan ámbitos como telecomunicaciones, transporte y servicios, donde las empresas españolas cuentan con músculo internacional.
No obstante, el debate jurídico sigue abierto. El llamado mecanismo de reequilibrio, que permitiría a países del Mercosur cuestionar normativa europea que afecte a sus exportaciones, genera inquietud en parte de la Eurocámara por su posible impacto en la autonomía regulatoria comunitaria.
Aun así, Von der Leyen insistió en que la UE está “preparada” para aplicar el acuerdo. Más allá del comercio, el pacto tiene dimensión estratégica: diversificar alianzas y reforzar la presencia europea en América Latina en un contexto global cada vez más competitivo.

Ursula von der Leyen